Salgo disparado del aula de clases en cuanto el timbre anuncia el final del día. Tomo mis cosas y camino lo más rápido que puedo hasta llegar al vestidor del equipo de fútbol, la semana pasada llegué tarde a los entrenamientos y me toco correr tres millas más que el resto, no hubiese sido tan malo si hubiese sido una carrera normal y no en el sol tan desgraciado que está haciendo últimamente. No es broma cuando digo que sientes como si bajaras al infierno en un microondas. —Que placer verte llegar temprano, Kilian —me dice el coach al verme entrando al vestuario, sonrío sin mucha gracia y me dirijo a mi locker, donde me encuentro con Dylan. —¿Cómo estamos el día de hoy? —dice animado dándome una palmada en la espalda, gruño y lo miro con ganas de arrancarle las pelotas. Sabe lo mucho q

