Bajo a desayunar con Stella detrás de mí, va cuidando mis pasos, Bastián se acostó a dormir conmigo pero no me abrazo en toda la noche, se mantuvo quieto, intente abrazarlo pero me mando al diablo. Me siento en mi silla y un dolorsito atraviesa mi vientre, suspiro unas tres veces. El dolor aumenta con fuerza en mi vientre. Me levanto de la silla y suspiro de nuevo. Es una contracción. Mierda de mierdas. -Respira-dice junto a mí-Inhala, exhala. Lo hago, sigo sus instrucciones, poco a poco el dolor cesa. -¿Listo?-asiento-Bien, ya puedes seguir con el desayuno. Me ayuda a sentarme de nuevo en la silla, voy a amar a Stella. Sin duda ella será una de mis amigas en este sitio. Seguimos el desayuno en tranquilidad, soy consciente de las miradas reprobatorias que me lanza la señor Alfonsina

