Emilia Aguilera. Entramos a la habitación abrazados, riéndonos pues las copas que nos tomamos en la fiesta estaban haciendo efecto, me sentía feliz, relajada, no estaba pensando en nada; esta noche tenía algo para él y seguramente él algo para mí. — Mi amor, iré un momento al baño, puedes sentarte aquí y esperarme. ¿Sí? — Lo guió hasta una silla, el se sienta obediente y asiente. — No te tardes. — Me responde. — Claro que no. Te traeré un trago al volver. — Lo dejo sonriendo feliz y con los ojitos chiquitos. En el baño me cambio rápidamente con un disfraz de conejita que consiste en un body tipo cuero n***o, orejas y medias del mismo color, además de puños y cuello; me miró al espejo, saco el aire y salgo decidida a darle un baile, antes voy al mini bar de la habitación, le sirvo e

