Ethan Wood
'Varios días después'
— ¡Marcela, dónde están todos los informes! Maldita sea, aquí nadie hace su trabajo.
— Señor…
— ¡Señor nada, ve ya mismo a mi oficina y organiza todo tal cual estaba. Y despide a quien sea que haya limpiado! Voy a ir a la reunión con los Smith, manda el informe a penas lo encuentres a mi teléfono. — Sin decir más la veo asentir, me retiro de su lugar de trabajo y voy directo al ascensor privado. Perder la paciencia es mi nombre y apellido de pila; odio que muevan las cosas de donde las he puesto, soy del tipo organizado pero es más bien una costumbre organizar las cosas a mi manera, tengo ciertos modos que no me gusta que nadie cambie las cosas porque crea que se ve más bonito, más estético o lo que sea, las cosas van como yo las he organizado y punto. Mi secretaria sabe eso perfectamente… Y cómo ven, mi día ha empezado monstruosamente, espero que mejore y si no, no sé qué será de mí.
Mi día empieza con una lluvia de reuniones, negocios que cerrar, propuestas que escuchar y finalmente en la universidad W donde mis pensamientos morbosos regresaron a mí y no es porque la haya visto, sino porque recuerdo bien su figura, sus gestos… Mi mente se ilumina y mi curiosidad aumenta; necesito saber más de ella y necesito tenerla en mi cama.
— Señor Wood, gracias por venir tan rápido y atender mi llamado. ¿Cómo está? — La mujer frente a mí es una de mis socias en este campo, es la que se encarga de conseguir los proyectos y redactarlos antes de que yo los vea, es una señora bastante amable que incursiona en el mundo político y educativo; la saludo estrechando nuestras manos y respondo a su pregunta haciendo finalmente una petición.
— Podemos dar un paseo por los jardines del campus antes de ir a firmar esos papeles.
— ¿Disculpe? Pensé que no le gustaba estar demasiado tiempo aquí. — La miro de tal manera que hace que se trague sus pensamientos y evite volver a expresarlos. Es cierto que nunca me quedo más de lo necesario en las instituciones a las que voy, de hecho no debería venir, es solo que en serio este tema me apasiona mucho, sin mencionar que es mi dinero y superviso muy cuidadosamente en que se usa. — Por aquí, por favor. — Salimos de la sala donde nos encontrábamos y caminamos por los pasillos de edificio administrativo, hasta que logró ver la figura que me atrae. Va apurada y entra a una de las oficinas. Me detengo justo en frente de la puerta que ella abrió y cruzó.
— ¿Qué hacen en esta oficina?
— Presentación de proyectos. Los estudiantes que solicitan una beca o cualquier otro…
— ¿Podemos entrar? — Asiente. La interrumpo pues no es necesario que me explique, una parte de los donativos son destinados a esta área. Abre la puerta y ahí una pequeña recepción, luego un salón oscuro. Una sala de vídeo, buscamos un lugar y tomamos asiento mientras el exponente habla sobre las bases de su idea. Me enfoco en buscar a la gorda que entró hace un momento y me frustró al no verla por ninguna parte, -quizás estoy muy adelante, pienso. Las luces se encienden una vez el chico que antes exponía se detiene, aplausos y luego una presentación de parte de él vocero. Emilia Aguilera, por favor presenta tu proyecto.
Trago grueso y espero pacientemente a que ella entre en escena, estaba detrás bambalinas, sale con carpetas en mano, se adueña del podio y micrófono. Está sonrojada, labios sutilmente pintados, usa un pantalón n***o tipo boyfriend con sandalias altas y una blusa de manga largas suelta escote V y un nudo en medio de sus pechos, con estanpado de cebra color beige y n***o. Empezó su presentación y quedó fascinado, los jurados lo están y los murmullos hablan de eso, absolutamente brillante e inteligente. Es innovador, un poco ambicioso pero nada que no pueda hacer realidad si la compensación son dos pechos gigantes, ¡Por Dios! No sabría qué hacer con todo eso en mi boca y sin duda mi polla encajaría perfecto dentro de ellos. Ufff, es increíble como la chica me pone con solo imaginar… — ¿Vayamos a firmar? — Dicho eso y habiendo obtenido lo que quiero me levanto del lugar y salgo, sé su nombre y en cuestión de minutos sabré hasta cuantos calzones tiene en su gabinete. Con una sonrisa de satisfacción subo a mi auto de regreso a la fábrica, saco mi teléfono y llamo a Bastian…
Llamada…
— Emilia Aguilera, quiero su expediente sobre mí escritorio esta misma tarde.
— ¿Sigues con eso?
— ¿Tienes algún problema?
— Ninguno…
— ¡Haz entonces lo que digo sin chistar! — Cuelgo y me fastidio de inmediato, Bastian en serio sabe cómo cortarme la nota, pero ya yo tengo en mi mente lo que quiero por lo que sus intentos son inútiles; es como cuando tienes un antojo de algo y no lo sacias, eso te produce ansiedad y hasta que no lo tienes no dejas de quererlo, en este caso, de desearlo.
Llego a mi oficina, mi secretaría se pone de pie apenas me ve, la ignoro y entro, sí conozco bien a Bastian ya debe haber dejado el expediente o parte de él para que yo no me desespere. Y si, está justo dejando unas carpetas sobre mi escritorio… — Vaya, pensé que te harías el loco. — Le comento irónico. — ¿Qué averiguaste? — Rodeó el escritorio y me siento. Sabe que debe exponer por qué si yo leo voy a desesperar.
— La chica está limpia, tu única estrategia es arruinarla.
— Explícate…
— Tiene a su padre y a su abuela, es heredera de un restaurante que administra bastante bien. Entró a la universidad la cual ella misma paga, pero está en el programa de proyectos porque busca financiamiento. No tiene novio, ni enamorados, es una chica enfocada e inteligente. — Se detiene. — Nada extraño.
— ¿Qué pasó con su madre? — Pregunto curioso.
— Murió.
— Organiza una reunión con la chica, que le digan que el presidente de fondos está interesado en su proyecto.
— ¡¿Vas a chantajearla?! — Su cara de sorpresa es épica.
— ¿Por qué te sorprende?
— La chica es un blanco fácil, podrías intentar…
— ¿Jugar con sus sentimientos? Eso es más despiadado. — Suspira y asiente dándome la razón. — Bien, puedes retirarte. — Quedó en mi oficina con una sonrisa en el rostro, ahora solo debo pensar en la mejor manera de tener lo que quiero.