Observando con sorpresa como su ancla logró exitosamente un cambio aun sin su guía, Dorian giró y observó en la misma dirección en la cual Ezekiel gruñía tan furiosamente. —¡¿Qué fue lo que le hiciste?! Contemplando el furioso rostro de esa tonta humana, el príncipe Dorian suspiro, sin sentirse para nada atemorizado, a pesar de que Birdie estuviera sosteniendo un arma entre sus manos, apuntando directamente hacia ellos. —¿Eres una idiota? ¿Qué clase de persona entra en una manada llena de hombres lobos y apunta a la próxima luna con un arma? —cuestionó con cierta burla. —¡¿Qué fue lo que le hiciste a Eze, maldita zorra?! —exclamó agitando su arma de forma enfurecida. —Su nombre es Ezekiel, y me gustaría que dejaras de llamar a mi hombre con ese apodo tan patético y poco original, a él

