El auto seguía en movimiento cuando literal me lance de él, estaba frente al hospital con todo el cuerpo temblándome y la respiración entrecortada, necesitaba saber cómo estaban mi esposa e hijo, o si no, me daría un paro cardiaco. Afuera había empezado a caer un diluvio y en este momento sentía esa misma tormenta en mi interior. - Mi esposa, Eve Miller, la trajeron aquí, ¿Dónde está? - le pregunte a la recepcionista, que me miro con cara de pocos amigos al verme goteando agua por lo mojado que estaba, pero luego suavizo su gesto al ver mi desesperación. - Esta en emergencia señor, segundo pasillo a la izquierda. - respondió luego de teclear algo en su ordenador, yo corrí con todas mis fuerzas hasta el lugar donde me indico, y en cuando llegué, la vi sobre una camilla, tenía un suero

