- Ya te dieron de alta. - dijo Klaus ingresando a la habitación, yo solo asentí y me quedé en silencio mirando un punto fijo en la estancia, algo sin importancia, pero era mejor que mirarle la cara. Me dolía el corazón y a pesar de estar en un hospital, no era algo que se podía curar con medicamentos, no era algo a lo que le podías poner una curita y esperar a que en la noche cicatrizará y todo bien. Me levanta minutos después con dificultar, Klaus intento ayudarme, pero aparte su mano, estaba siendo muy paciente conmigo, lo sabía, pero no me importaba. Aun me dolía el vientre bajo por lo que con rigidez me dirigí al baño y me di una ducha corta que, a pesar de serlo, fue reconfortante. Cuando salí, sobre el lavamanos había una muda de ropa limpia, no sé en qué momento Klaus la trajo

