Me dirigí al despacho del abogado Stick, la suerte es que al menos estaba cerca de aquí. Había sido el abogado de Klaus de un tiempo para acá luego que su padre, el abogado de confianza de la familia falleciera. Había respetado a su padre pues había sido un hombre leal y sumamente responsable con su trabajo, pero en lo que respecta a su hijo, no me causaba ese hilo de confianza, era muy diferente a su padre, pero si Klaus lo consideraba honorable, yo no podía intervenir. - Buenos días señora Harrintong, es un placer contar con su grata visita. - me repugno su tono de voz, e incluso la asquerosa sonrisa que me dedico. A leguas se le notaba que era un hombre que, a pesar de su clase social, vivía en la miseria interior. - Buenos días, déjeme saber que necesita, no tengo mucho tiempo, he

