- ¿Cada cuánto tiempo son las contracciones? - pregunto. La velocidad con la que manejaba justo ahora me daba un poco de terror, pero, por otro lado, entendía la situación. - ¿Cada cinco minutos? No lo sé Klaus. - dije en un gemido lastimero. - Bien, esto dice que el hospital más cercano está a quince minutos. - respondió con su mirada fija en el camino. - ¿Cómo esta Maddy? - pregunte en un susurro, mientras acariciaba mi vientre, mis hijos estaban vueltos un mar en tormenta. - ¿Acaso te importa? No lo hizo cuando nos abandonaste Eve, ¿O debería llamarte Elaine? - pregunto furioso, viéndome a través del espejo retrovisor. - Klaus, no los abandone, la situación ameritaba que me marchara. - dije al cabo que otra contracción hizo acto de presencia. - Nos abandonaste. - susurro. -

