El beso duro más de lo que me hubiese gustado, porque, aunque lo disfrute, sabemos que estoy molesta. Solo lo miré y sin decir nada más, salí de su despacho con dirección al jardín de la casa, en donde Isha me estaba esperando con la puerta abierta. - Buenos días señora Miller. - dijo recta como siempre, como si estuviese en una base militar. - Isha, puedes por favor ser menos formal conmigo, no soy Klaus. - no lo voy a negar, esta mujer siempre me ha dado algo de miedo, su forma de ser es igual a la de un robot. - No, suba al auto por favor. - yo solo la miré sin más remedio y subí al auto, ella hizo lo mismo y partimos hacia la casa de mis padres. Mi hogar quedaba un poco apartado de la casa de Klaus, por aquí solo vivían los ricos y por allá solo vivían las personas que jamás

