Sorpresa. 2

1871 Palabras
La comida en familia fue mucho más amena ya que estaban a punto de llenarse de pequeños, quizás en la próxima comida donde todos volvieran a reunirse ya necesitarían más sillas para poder sentarlos a todos y la familia Conrad era la más orgullosa pues le darían la bienvenida a su primer nieto, la exploración de emoción que tuvo Tom fue algo que pasó con bastante rapidez y aunque Victoria no comprendió el motivo prefirió no preguntarle ya que las cosas de pareja se hablaban en privado. Todos se fueron retirando poco a poco y los últimos en irse fueron la nueva familia Conrad ya que Tom estuvo entretenido con su padre reparando un auto clásico que había conseguido hace poco tiempo, Victoria estaba sentada en el porche de la casa viéndolos trabajar hasta ya bien entrada la noche. Tom se fue disculpando con Victoria por todo el camino ya que habían quedado de cenar en casa pues ella quería preparar una nueva receta, pero terminaron cenando en casa de los suegros ya que se les pasó el tiempo, esos pequeños detalles eran algo sin importancia para ella y es que podía cocinar en cualquier otro momento, pero Tom sentía que debía disculparse mucho por no prestarle la atención necesaria a la mujer que sería su esposa y ya solo eso era motivo de casi ponerse de rodillas. – Iré a llenar la tina, tengo ganas de darme un baño. – comento Victoria una vez estuvieron en el cuarto. – Esta bien ¿Te vas a lavar el cabello? – al ser tan frondoso y largo necesitaban secarlo entre ambos. – He sudado mucho, me pica la cabeza por eso. – se soltó el cabello. – Me llamas cuando estés lista, te ayudare a secártelo. – fue abrazado por la espalda. – ¿No quieres bañarte conmigo? – entrelazo sus dedos con los del hombre. – Claro que sí, sabes que me encanta pasar tiempo contigo... – se dio la vuelta para tomarla de las mejillas y darle un beso en los labios – Con ustedes dos... – corrigió – Procuraré pasar el mayor tiempo posible con ustedes dos porque siempre serán mi prioridad. – se agacho un poco para tomar el borde del vestido. – Me cuesta imaginarme como madre, me hice la idea que nunca podría dar a luz... – levanto los brazos dejándose quitar el vestido – Ahora tengo una pequeña cosita creciendo en mi vientre, una cosita que es tuya y mía, nuestra. – fue cargada para ser llevada al baño. – Estaba pensando en que podríamos mudarnos a la casa en esta semana, con la notica del bebé sería bueno que comenzáramos a formar un hogar cómodo para la familia. – la bajo frente a la tina. – ¿Qué pasa con el proyecto en el que estás trabajando? Dijiste que tienes que hacerlo tú mismo. – Victoria abrió la llave de la tina. – Se lo puedo encargar a Ángela, ella sabe cómo debe ser el proyecto... – se encargó de tomar unas bolas de sales aromáticas para el agua – Con ella al mando seria como llevarlo yo y podría trabajar desde casa mientras te ayudo con el arreglo de todo. – las echo a la tina mientras se llenaba. – No creo que sea correcto que dejes tu trabajo botado por nosotros, creo que puedo hacerlo sola o me llevo a Elena. – comenzó a desabrochar la camisa de él. – Victoria... – le tomo las manos – No estaré abandonando mi trabajo, estoy delegando una parte de él porque mi vida personal también es importante, mi esposa y mi hijo necesitan de mi... – se puso de rodillas frente a ella – Quiero aprovechar cada segundo de mi vida en consentir a mis dos amorcitos, mi pequeñito o pequeñita. – dejo un beso sobre el vientre. – A como va creciendo imagino que será un bebé muy grande, con dos meses tengo una barriga muy grande. – se tocó el vientre. – Yo creo que es por todo lo que comiste hoy, te pones rechonchita cuando comes mucho. – recibió un golpecito en el hombro y se soltó a reír. – Rechoncita dice, espera cuando tenga siete meses y no puedas abrazarme porque me vea como un bombo con tremenda pansota. – quito lo último que le quedaba de ropa y se metió a la tina. – Sabes que así y te hinches como un zepelín te voy a seguir amando. – se quitó la ropa para entrar con ella. – Yo se eso... – le dejo espacio detrás de ella – ¿Me crees capaz de ser una buena madre? – recostó la cabeza sobre su hombro. – Te creo capaz de muchas cosas, conquistaste el mundo de los negocios contra todos los inconvenientes que tenías y ser madre creo que sería nada comparado con todo lo que has conseguido por tu cuenta, serias una madre maravillosa... – acaricio el pecho de Victoria – Estoy muy seguro que serias la madre más dulce, entregada, dedicada y amorosa que jamás haya conocido. – beso su mejilla. – No quisiera ser una versión barata de Megan y creo que eso es lo que más me inquita. – Victoria estaba un poco asustada. – Mi amor... – la rodeo con sus brazos en un fuerte abrazo – Piensa un segundo en lo que acabas de decir, Megan y tu están en polos absolutamente opuestos de la vida, tu jamás serás como ella y tienes su ejemplo de cosas que no debes hacer como madre, tienes mi apoyo incondicional y no solo me tienes a mí, tienes a muchas personas. – él también tenía miedo de no ser un buen padre. – ¿Tú también tienes miedo? – levanto la cabeza mientras lo veía. – Si... – se rio – La verdad estoy aterrado con la idea de ser padre, pero dicen que no hay un manual escrito que puedas seguir, solo debes vivir el momento y nuestro momento será ver crecer a nuestro panquecito. – bajo su mano al vientre de ella. – Te amo cabeza de palomitas de maíz. – le revolvió el cabello haciéndolo reír. Estuvieron un buen rato disfrutando del agua caliente, el olor a las bolas de sales que ya se habían disuelto en el agua y de la tina pasaron a la regadera, estuvo participando en las actividades que hicieron, jugando con los demás había sudado demasiado y necesitaba una buena lavada en su cabello rizo, que ella y Tom tuvieran el cabello rizado la hacía pensar en cómo iba a ser el cabello de su hijo pues existía una posibilidad muy amplia de que saliera con el cabello lacio por herencia de los abuelos por ambas partes o como ellos, un manojito de rizos indomables. Después de un buen baño Tom la ayudo a secarse el cabello con la secadora, la idea era quitarle la humedad en exceso que tenía y no podía dejar de verla ya que estaban frente al espejo, ella cubierta con una bata y el con una toalla enredada en la cintura, al término de secarla ambos fueron a la pieza para prepararse. – Mañana podemos ir a comprar cremas nuevas, vi que ese es la última y ya tienes un quito. – la tomo de las manos de Victoria antes de que sacara un poquito. – Esta bien, gracias. – quiso tomarla de nuevo. – Un día que no la uses creo que va a arruinar tu preciosa piel... – tomo las manos de Victoria y la levanto – Esta noche tenía ganas de ser rudo contigo, tenía ganas de amarrarte a la cama y ultrajar tu cuerpo, pero con esta noticia tan hermosa voy a tener que ser cuidadoso, no quisiera lastimarte. – dejo que se acostara en la cama y se acomodó sobre ella. – Estar embarazada no es sinónimo de ser incapaz de hacer el amor como más nos gusta. – le acaricio la mejilla. – Yo sé, pero estas en tus primeros meses y no quisiera que ocurriera un accidente por mi causa. – le abrió la bata para comenzar a dejar besos. – Creo que vamos a tener que aprovechar estos meses, cuando nazca la vida amorosa se nos acabó. – jadeo con el beso sobre su abdomen. – Entonces pequeñín, dice tu mami que no nos vas a dejar darnos amor cuando queramos, pero yo sé que vas a ser un bebito muy bien portado. – Tom le estaba hablando sobre el vientre. – Yo sé que William va a ser un niño bien portado. – sonrió mientras lo veía con aquel brillo de ilusión en sus ojos. – ¿William? mi amor puede ser Agatha. – levanto la vista hacia ella. – No mi amor, podría apostar mis dos manos, mi vida si es necesario, pero yo sé que vamos a tener un hijo... algo dentro de mí me lo dice. – dio un respingo con el beso que Tom dejo sobre su intimidad. – Yo también quiero decir cosas dentro de ti. – se rio acomodándose para dejar las piernas de Victoria sobre sus hombros. – Estas muy chistoso hoy. – le agarro el cabello con fuerza zarandeándolo. – Estoy feliz de la vida, me acabo de enterar que voy a ser padre y que la madre de mi primer hijo es el amor de mi vida. – Tom se concentró en uno de los muslos de ella con intenciones de dejar una marca. – Te acuerdas la noche cuando Al nos preguntó por qué no éramos pareja, yo respondí que nuestras personalidades no eran compatibles y tu dijiste que nunca lo habías pensado. – suspiro de placer tirando la cabeza hacia atrás. – Fue la noche después de tu recital de violín y esa misma noche suplique porque te mudaras conmigo a Nueva York. – Tom continuo con su labor a pesar de que tenia la lengua ocupada. – Al día siguiente me prestaste uno de tus autos y me sentí poderosa. – comenzó a removerse agitada. – Por la noche casi cruzamos la línea... – sonrió con ganas de seguir, pero no quería dejar de hablar – Tenemos tantas cosas hermosas en el recuerdo y a pesar de lo malo que nos ocurrió estamos juntos de nuevo. – recibió una caricia en la mejilla. – Tom deja la boca, te necesito, necesito que me complazcas con tu cuerpo. – lo tomo de las mejillas para acercarlo a su boca. El hombre solo sonrió al verla tan desesperada y no la iba a torturar, una embestida fue suficiente escuchándola gemir sobre su oreja izquierda; entre besos, mordisquitos y rasguños ambos hicieron el amor hasta el cansancio, ambos se deseaban tanto que lo hacían como si fuera su primer encuentro y Tom quería disfrutar de todo ese amor fluyendo entre ellos, pero había algo que lo tenía inquieto ya que entendió los motivos que tuvo para no meterse cuando se encontraron con Peter y si algo hubiese salido peor de lo que salió, Victoria hubiese resultado herida y quizás no solo ella, su hijo también, ahora más que nunca sintió que debía cuidarla mucho más.
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