De un baile pasaron a otro y a otro más, la pista estaba llena con la mitad de todos los invitados y la otra mitad estaba en las mesas conversando mientras que otros más estaban disfrutando de la mesa de postres, Victoria necesitaba cambiarse porque ya se había tropezado con su vestido en dos ocasiones y no quería una tercera para que fuera la vencida en caerse, fue con Tom al cuarto donde tenía su otro vestido que igualmente era blanco salvo que el largo era hasta la mitad de sus pantorrillas y con un poco más de volumen. – Ese vestido no me lo habías enseñado. – comento Tom al verla. – Este era una sorpresa que tenía preparada para ti. – sonrió divertida cuando él le agarro la mano para hacerla dar una vuelta. – Luces realmente preciosa y todavía me cuesta creer que por fin eres mi es

