Para Kiara estos días después del ataque habían sido estables, no se había topado más con el idiota del Rey desde que despertó. E incluso se estaba adaptando a su rutina en el castillo. Su abuela y su hermana también empezaron a trabajar en la cocina junto a Isora. Y Reidor aún seguía siendo menos conversador que nunca; pero al menos la llevaba al jardín después que terminaba el trabajo; y aprovechaba a sentarse en el pasto verde con un libro entre sus piernas disfrutando la claridad, el olor de las flores, las cuales se alzaban en enrredaderas hacia el castillo. Nadie lo inmaginaria, lobos, guardias, Reyes, vampiros y por lo que había escuchado también habían brujas y Faes; así como híbridos. Cada día descubría algo nuevo de este mundo. Incluso lo que más le asustaba eran esas pesad

