Había tenido que salir por problemas en otro de sus negocios, sus socios ya estaban en el lugar cuando Daslan llegó, mientras solucionaban el problema con su mercancía, lo sometieron a un interrogatorio acerca de la impresionante bailarina que todos querían quitarle. Daslan respondió escuetamente las preguntas que quiso, a las impertinentes las ignoró por el bien de sus socios. Él había esperado la conmoción, el anhelo y la envidia hacia lo que tenía, pero ahora se preguntaba si no lo había subestimado. Cuando ya no tenía nada por hacer en ese lugar regresó en su carruaje a las residencias, tal vez debía ir a su casa primero, cenar, darse un baño y luego ir a las residencias, pero por alguna razón que conocía muy bien se sentía ansioso por ver a Nicolle. Todo el deseo que los extraños

