JORDÁN WOLKE ALEXEI deja mis brazos y sale de la habitación, no sin antes decirme que lo esperé. Al cabo de unos segundos regresa con un plato con dos manzanas rojas partidas por la mitad. —Toma. — dice tendiendo uno de los trozos de manzana del plato para mí. ¿Para qué? —Debo aclarar que estaba hambrienta, pero no de comida, sino de lo que tenía en frente. Esto será nuestra ofrenda para cada uno, como la manzana se asemeja al fruto prohibido. Este será el símbolo de nosotros, de lo prohibido y de lo que tendremos en nuestra habitación. . —Será nuestro trato, la firma de que ambos deseamos esto. Y aparte de que el azúcar que ingresará a tu sistema, el cual yo la consumiré. Esa es la energía a la cual me dedicaré a explotar toda la noche. — Tomo la manzana en mis manos, ante la at

