CAPÍTULO 20

2922 Palabras

ALEXEI MORDASHOV El que Jordán pasara la noche en la casa, comenzó a volverse algo recurrente, y a nadie le sorprendió cuando ya estaban viviendo juntos como una pareja, algo que sucedió de manera tan paulatina que ninguno de los dos se dio cuenta al principio. Decir que mi casa me encantaba era quedarse corto. El lugar fue construido de cero, yo lo creé, este fue y es mi refugio. Era espaciosa, sin vecinos en kilómetros, a la redonda, a veces demasiado, prístina al punto de ser estéril. Cuando se le caía algo al suelo, el eco que se provocaba era sorprendentemente grande. Siempre me erizaba la piel del cuello al escucharlo, ese inexorable sonido de absoluta quietud mezclado con el eco del vacío. Pero no ahora, la casa desde que ella vive aquí conmigo tiene hasta luz propia, o será por

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