ALEXEI MORDASHOV. Hoy es uno de esos días en donde lo único que quieres es estar con tu mujer acurrucados, pero para desgracia mía, ella está trabajando en la cafetería que pertenece a ella. Sé que si le digo lo que hice hace casi dos meses desde que casi la pierdo, se desataría la Segunda Guerra Mundial, sin contar que tiene seguridad las 24 horas del día, claramente cuando no está conmigo. Ya son las seis de la tarde y decido dejar todo e ir por ella. La necesito tanto a mi lado. Ya en el ascensor me miro en el espejo y mi reflejo me grita algo que sé en el fondo de mi corazón, pero que no logro externalizar. Me enamoré de mí Baby Girl. Dejo esos pensamientos cuando la campanilla del ascensor me informa que ya estoy en el estacionamiento subterráneo. Ingreso a mi automóvil cuando una

