Abro los ojos lentamente, gimiendo adolorida. Pongo una mano en mi cabeza y la floto con el ceño fruncido. ¿Estaba en mi casa? Una figura entra a la habitación, era Matthew.
—Despertaste
—¿Qué pasó?
—Te encontramos inconsciente en el suelo, Katherine dijo que seguramente era por el estrés y sufriste un pequeño colapsó. Por eso te traje a tu casa, así puedes tranquilizarte y calmarte. Alexander ya despertó, se encuentra muy bien.
¿Un desmayo? ¡No! Alguien me golpeó la cabeza
Miré el reloj colgado en la pared y me sorprendí cuando eran las dos y media AM. ¡Mierda! Me pongo de pie rápidamente, cuya acción me trae mareos por un segundo. Sigo caminando hacia mi armario, cojo lo que necesito y me meto en el baño.
Matthew se pone detrás de la puerta cerrada y la golpea.
—¿Te encuentras bien?—Preguntó, no lo podía ver pero su tono era de preocupación.—No tienes la culpa de nada. ¿Lo sabes verdad?
No contesté. Seguí vistiendome como si no hubiera un mañana. Tomé una remera blanca normal, unos jeans negros ajustados con una campera gris, me hice una coleta alta para luego ponerme la capucha.
—Eres nuestra hermanita, nunca serás un problema, ni un enemigo. No quisiste hacerle daño a papá, y lo sabemos. Solo que, estamos un poco confundidos. Estos quince años nos preparamos para algo que ahora es muy diferente. No sabemos cómo... Tratarte. Es frustrante, siento que eres tanta luz y nosotros tanta oscuridad.
Abro la puerta, él mira sorprendido mi cambio de vestuario.
—Sé que les cuesta adaptarse, más que a mí me cuesta entenderlos.—Lo miró a los ojos mientras niego con la cabeza—Y aveces me comporto como una idiota de primera con ustedes, pero entiendan que es la molestia de no saber que hacer o reaccionar.
—¿Te vas...?—Susurra
—Debo irme.—camino hacia la mesa de luz, tomó mi móvil que estaba colocado allí y luego dinero de uno de los cajones. —Tengo que irme.
Si Allen le hace daño...
—No.—su tono es firme, pero sé que lo usa por qué está apunto de derribarse—No te vayas.
—Lo siento, no obedeceré ordenes—Le guiñó el ojo y camino hacia la puerta.
—Te lo pido como tu hermano, no como tu futuro rey, me abandones.—Susurra detrás mío, en voz tan baja que es inaudible. Su voz se volvió temblorosa, al terminar de hablar liberó un abrumador suspiro
Le estaba dando la espalda, puse la mano en el picaporte y cierro los ojos. Aún que estuviera detrás mío, me imagino su rostro; desesperado, abrumado, asustado...
Su aura se comienza a proyectar, la aura que proyecta sus sentimientos. Debato internamente si esto también es un poder, ¿Acaso era un poder el sentir las emociones de los demás?
—Por favor, no me dejes solo... Estoy asustado.
Si le digo lo que planea Allen iban a matar a Fauna, tenía que irme en silencio aún que eso le rompa el corazón.
Mi conciencia grita
Comienzo a negar con la cabeza lentamente intentando controlar el sentimiento que proyecta. Me giro a mirarlo
—Debo irme.
—¿Qué?—Suspira, se comienza a desesperar—¡Eres mi hermana! Los hermanos se ayudan. ¡DYLAN ME AYUDA! —Reprocha. Pone las manos en su cabello y comienza a jalar del bello con brusquedad.—¡AYÚDAME!
—¡NO SÉ QUÉ HACER!—Grité de vuelta, movimiento las manos desesperada
—¡SOLO... VEN Y ABRÁZAME!
Miro el reloj, dos y cincuenta y cinco. Siento mi móvil vibrar.
¡No tengo tiempo, mierda!
—Lo siento, te juro que cuando las cosas estén bien volveré y nos abrazaremos como si no hubiera un mañana.—me giro y salgo rápidamente. Comienzo a correr escaleras abajo, me cruzo a bastantes guardias pero ninguno es capaz de detenerme.
Mí brazalete comienza a brillar con intensidad, parpadeando. Siento mi corazón encogerse, según me contó Katherine brillaba cuando uno de los tres se sentía mal. Tengo la firme sospecha, que era por qué le había roto el corazón a Matthew. Sin embargo, no tengo tiempo para debatirlo.
Salgo de la casa, el frío invernal choca contra mi rostro y gimo. Me acomodo mejor la capucha y comienzo a correr, sintiendo la mirada pesada de Matthew quien estaba mirandome desde el balcón.
(...)
Miro a mi alrededor nerviosa, abrazo mis brazos y suelto un suspiro sintiendo mis dientes temblar y chocar entre sí.
—¡Allen!—Grité. Miré el reloj de mi muñeca; tres y cuarto. ¿Llegué demasiado tarde? —¡ALLEN!
—Llegas tarde.—Su figura aparece, venía caminando con tranquilidad mientras se ponía las manos dentro sus jeans. La oscuridad del callejón apenas me permitía verlo, con mucha sutileza.—Me agrada mucho la puntualidad ¿Sabes?
—¿Dónde está Fauna?
—Nunca la secuestre.—Se encoge de hombros—Se transformó en la luna llena y dejó su teléfono en el bosque. Simplemente lo cogí.
Abro mi boca aturdida. ¡Maldito manipulador!
—Vete al infierno.—me giro y comienzo a caminar, él velozmente se coloca frente a mi cuerpo y me regala una sonrisa retorcida.
—¿No quieres saber lo que eres?
—Puedo averiguarlo por mi cuenta.—Me cruzo de brazos infantilmente—No tengo el por qué deberte un favor con algo que puedo descubrir yo sola.
—¡Esto es gracioso, pero enterandote ya me haces un favor!—Eleva una voz con una sonrisa sincera, abierta y amplia.—¡Es todo lo que quiero!
Frunzo el ceño notoriamente. ¿Me ve cara de estúpida?
¡Acabo de lastimar a Matthew para rescatar a alguien que ni siquie...! ¡Espera!
—Me golpeaste y me mantuviste inconsciente solo para que no investigará y me diera cuenta que no la habías secuestrado! ¡Manipulador de cuarta!
Carcajea, con una mirada culpable.
—Eres muy inteligente.—Alza una ceja
—Sea lo que sea que quieras decirme, es momento ahora.
—Inicie mi vida demoníaca a tu lado, te persegui y hasta te observó las veinticuatro horas. Suena como un desquiciado acosador pero tu caso llama tanto mi atención. Necesito de tu sangre, sonará muy sádico y probablemente me golpees y me quieras atacar pero la necesito y estoy pidiendotela de una forma humana, ten compasión de eso.
—¿Para que quieres mi sangre?
—Llevó investigando lo que verdaderamente eres desde hace años, ahora sabiendo el poder de tu sangre solo me falta una gota para descubrir lo que eres, tu fortaleza y tu debilidad. ¡No lo hago para manipularte, si no por que me considero una persona muy paranoica y sé que eres lo único que puede dañar a tu madre!
Su tono era desesperado, como si estuviera hablando con un loco al cual quiere desesperadamente salir del hospital.
—¿Crees que dejaré mi debilidad y fortaleza entre tus manos? ¿Qué dejaré que dañes a mi madre?—Carcajeo sin ni una pizca de gracia.—Mi familia te tiene pánico pero yo solo te veo como un total miserable híbrido.
Lo empujó y comienzo a caminar, enojada mientras pienso en las miles de formas de pedirle perdón a Matthew y asesinar a Fauna por perder su teléfono móvil.
Mi conciencia vuelve a gritar.
—¡ESPERA AMELIE!—Su grito se escucha cada vez mas lejos que hago un paso. Escucho un bufido y luego siento como me coje de la cintura velozmente y me acorrala contra la pared. Pone las manos al lado de mi cabeza dejándome sin poder hacer movimientos.
Alzó mi rodilla y le pego en su debilidad, él gruñe altamente y suelta de su agarre. De un rápido movimiento lo pongo contra la pared y coloco mi muñeca en su boca.
—Si haces un movimiento más beberas de mi sangre.—Lo amenazo.
Él se paraliza mientras mira mi muñeca aún en su boca, luego me mira a los ojos y puedo notar la ira invadir todo su cuerpo.
—Dime lo que soy y saldrás ileso.
Me sorprendí al tener mi tono de voz tan alto y seguro. ¡Woah! ¿Yo tenía esa confianza en mis palabras siempre?
¡Merezco un puto aplauso!
Saco un poco mi muñeca, aún que la mantengo cerca de la comisura de sus labios dándole un pequeño espacio para que pueda hablar.
—Eres una Gwahanol. No hablas con tu conciencia, hablas con un fantasma al cual le tienes acceso.
—¿Qué?...
—Desde que James Deffems está de guardian en el mundo de las sombras ningúna puede salir de allí. Sin embargo tienes una conexión con una de ellas, aún que esté en el cielo, en otra dimensión junto a Yheitor, tú puedes escucharlo. Él estando allá solo puede hablarte, no como las sombras de tu estúpida familia que está aquí. Por eso nadie lo detecta.
—¡MIENTES!—Grite asustada.
—¡Eres una híbrida! Cómo todos nosotros, eres un monstruo. Mitad Gwahanol y mitad...—Se queda en silencio.
—¿Mitad qué?—Grité, sentía como me desesperaba de manera impresionante
—No lo sé. Una r**a desconocida, quizá la creaste tú.—Murmura, luciendo confundido —Por eso quiero tu maldita sangre.
—¡Eres un mentiroso!—Grité, me aparto rápidamente de él, pongo las manos tapando mis ojos y comienzo a llorar—¡SOLO ME MIENTES!
—Li, tus ojos cambian de color... Escucha, respira, estas perdiendo el control.
¡No podía ser Gwahanol! Mi conciencia siempre me hablaba pero... ¡Es imposible! Seguramente es una mentira venenosa de él, si mintió sobre Fauna puede mentir con esto.
—¡No!—Quito las manos de mis ojos—¡No! ¡No me digas que me calme! ¡No lo hagas!
De repente, frunce el ceño y luego ríe nerviosamente.—Li, controlate... Me has quitado la vista, respira. Inhala exhala, inhala exhala. Vamos, lo hago contigo.
—¿¡Qué más sabes!?—Grité, lo empujó y él choca de espaldas contra muro. Su mirada se calma y logró darme cuenta que le he devuelto la vista.—¡Dímelo!
—¡Estas destinada a que te rompan el corazón por venganza por eso todos temes de mi! Por qué las descripciones son prácticamente iguales a las mías.—Inhala profundamente y contiene la respiración.
Suelto un suspiro negando.
—Nunca permitiría que tú me hagas daño.—Suelto una amarga risa
—¡Eso es! A mí ni siquiera me interesa hacerte daño. Ni siquiera me interesas, solo quiero saber que eres y darle un golpe bajo a Katherine—Eso dolió—¡Yo no soy quien te destruirá!
Frunzo el ceño, comienzo a retroceder rápidamente. ¡Está loco!
Él camina velozmente en mi dirección, pone una mano en mi cintura y bruscamente me atrae a su cuerpo. Lo miro sorprendida, nuestros pechos están juntos aún que tengo que levantar la cabeza para poder mirarlo a los ojos. El ambiente se volvió tenso y nuestras respiraciones ágiles.
Coloca su otra mano en mi mejilla y susurra lentamente con cautela
—Yo no soy quien te destruirá, Li.
—¿Entonces quien lo hará?—Susurro, sus labios se guían hacia mi oreja, depósita un suave beso allí y cierro los ojos.
Bruscamente me acorrala contra el muro, pone las manos alrededor de mi cabeza y comienza a besar apasionadamente mi cuello.
¡No lo puedo detener! Siento como mi cuerpo está complacido por su tacto aún que mi mente me gritará que me alejara.
—No lo sé. —Contesta, deja de darme besos y hace que lo miré a los ojos.—No lo sé.
Nuestra respiración se mezcla por tanta cercanía, su agarre es tan fuerte que duele. Él no lo nota está entretenido mirando mis labios.
—¿Pero tienes una pista?—Susurro, ahora mirando los suyos.
—Sé lo que haces. Quieres sacarme información—Sonríe burlón.—Pero no tengo el por qué ocultartelo; no tengo ninguna pista. Sea quien sea que te dañará se esconde bien.
—¿Cómo estás tan seguro que no eres tú?
Pone una mano en mi barbilla y hace que lo miré a los ojos, acerca aún más sus labios a los míos y siento un roce inocente entre estos.
—No lo sé.
—¿No sabes si eres quien me destruirá o no sabes cómo es que sabes que tú no eres?
Sonríe de lado.
—No lo sé.—Y entonces, me besa.