Katherine. Haber viajado por el mundo había sido una experiencia única. Estuvimos años con Alexander, viajando, conociendo, nuevas comidas, culturas, idiomas y sobretodo mucho sexo en aviones. Ups. El avión ya iba a aterrizar, faltaba unos pocos minutos para reunirme con mis hijos y mi nieta, Zoe. ¡Nieta! Me siento tan vieja. —Cariño, ¿crees que soy vieja? —Pregunté, Alexander bebía su habitual whisky mientras miraba distraídamente su móvil —Eres inmortal, Katherine. El tiempo es irrelevante —No has negado que estoy vieja. Él levanta el rostro y me observa confundido —Pero... —¡No! Ya déjame —Me cruzo de brazos y enfadada miro por la ventana. Alex se pone de pie e intenta caminar en mi dirección sin embargo antes que pueda llegar grito —¡Sueltame, me lastimas! —¡No te he tocado
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