Abro mis ojos lentamente, los rayos de sol golpearon mi rostro mientras que intentaba que mis ojos se acostumbren a ellos. Mareada y un poco cansada, observo mis lados, donde me encontraba en una habitación. Me siento sobre la cama y camino hacia la ventana, donde puedo ver las grandes torres y el gran ejército entrenando a lo lejos. Un ligero suspiro de alivio me recurre al darme cuenta que estaba en el castillo —Menudo golpe en la cabeza amor—La voz desde la otra punta de la habitación hace que se me erice la piel. —Vamos, me muero durante unas horas y ya casi te mueres de un golpe a la cabeza, puta loca. —¡Allen! —Grité, corriendo hacia él, salto sobre él y lo abrazo mientras él me alza. Escucho como él ríe abiertamente mientras también me abraza fuertemente—¡Estas vivo! —Si, pero dé

