Cuando Akron y Violet salieron del hospital con el diablillo River, pensaron que lo peor había terminado. Violet pensó que la única parte horrible de tener un bebé eran los trasnochos y sus enfermedades, pero la realidad llegó cuatro años después de ese día, cuando Violet entró a la habitación con una trenza cayendo sobre su hombro derecho y la camiseta llena de comida de River. —Finalmente se quedó dormido —dijo al desplomarse junto a Akron en la cama—. Es demasiado pequeño para todo lo que hace. Akron soltó el libro que leía sobre cómo ser un buen padre, y le tocó la trenza que durante el último año, fue lo único que se hacía en el cabello. Entre cuidar al River, estar al día con sus pastelerías, y ser una ama de casa, apenas tenía tiempo de tomarse cinco minutos de su tiempo para ell

