Antes que amaneciera y por la diferencia horaria, el teléfono de Akron vibró sobre la mesa junto a su cama y tras mirar el nombre desconocido en la pantalla, soltó una maldición y sacó el brazo dormido de debajo del cuerpo de Violet. Ella se había quedado dormida junto a él. Akron apenas pudo dormir unos minutos antes de despertarse y continuar pensando si sus conclusiones eran verídicas o se trataba de algo más. Hasta ese momento, todo apuntaba a que Violet había olvidado una parte de su vida, de su historia, y qué alguien suplantó recuerdos por otros, por lo que gran parte de sus doce años fue un enorme borrón para ella. Akron se levantó sin hacer ruido ni mover demasiado el colchón y caminó descalzo y sin camiseta hasta la cocina. Conocía la persona que lo llamaba, y cuando deslizó el

