El humo de las explosiones de las granadas no permitió la visibilidad. Su escuadrón estaba en un fuego cruzado entre la resistencia y los rebeldes. Ellos eran el escuadrón dispuesto a despejar el área afectada y resguardar a las familias que no tuvieron oportunidad de salir de sus casas. El cielo se había teñido de gris por el polvo y el humo de las casas quemándose. Tanto Akron como Justin estaban pateando las puertas y despejando los sectores, mientras la otra mitad del escuadrón ayudaba a la resistencia a acabar con las escorias. Justin pateó una de las puertas y le gritó a Akron que había cuatro pequeños y dos mujeres en el interior. Akron desplazó su arma hasta la puerta y miró los ojos aterrados de los pequeños. No tendría más de seis años el mayor, y el último, estaba en los brazos

