Los pulmones de Cassandra se comprimían, y cuando inhaló, la bolsa se sumió dentro de su boca abierta y los espasmos por la falta de oxígeno la movieron de la silla. Akron estaba detrás de ella, con la bolsa fuertemente sostenida sobre su cabeza. El que ella respirara desesperada buscando oxígeno, así como el desespero, la llevó a ahogarse más rápido. Ese era un método de tortura fácil, rápido y poco probable de que la persona muriera, no como la tortura del ahogamiento con el paño, o hundirle la cabeza en la tina. Akron sabía cómo torturar, no solo por su trabajo como verdugo de los Demonios, sino por sus años en el ejército. Akron esperó que el ahogo comenzara a hacer que sus pulmones se escocieran, y cuando los pocos segundos terminaron, se la quitó. Cassandra buscó aire con desespera

