Violet era inocente, tierna y dulce, hasta que conoció al Demonio y la personificación de Lucifer en la tierra. De esa niña adorable que sonreía por amor, solo quedó el recuerdo. La sonrisa de Violet mutó. Dejó de ser por ternura, a ser por morbo y lujuria. Su sonrisa, aun en su rostro angelical, era una tentación para Akron, y cuando le sonrió y se inclinó tan solo un poco, él tragó saliva y sintió el cálido aliento en su glande. Violet desconocía lo que haría, pero incluso en eso, Candy le dio algunas lecciones. Le dijo que no debía usar los dientes, a menos que supiera cómo hacerlo sin lastimar. Le dijo que su mejor amiga era la lengua y los labios eran el complemento. Violet no tuvo miedo. Aun cuando no sabía qué hacer, no temió ni le dio la espalda al reto. Solo colocándolo en práct

