Akron Jagger llegó a la dirección que el chico le envió al nuevo teléfono, tan pronto como el avión aterrizó. La península era preciosa, pero su visita no era turística. Akron tomó un taxi que lo llevó hasta la enorme puerta en la entrada de una de las múltiples mansiones de Venus, y como era debido, lo requisaron para entrar. No dejaron que llevara armas de fuego, y le quitaron su documentación. Solo lo dejaron conservar el teléfono. Eso hizo que Akron se sintiera desprotegido, y como el Demonio que era, peleó con tres hombres para apoderarse de una de sus armas. Detrás de la puerta del salón donde estaban las mujeres, escucharon las detonaciones de las armas y Venus alzó el mentón. —Esta aquí —le dijo a Violet—. ¿Estás nerviosa? Violet no estaba nerviosa. Estaba preocupada por él. Ak

