Violet estaba pálida, un poco desorientada, y no tenía apetito. La obligaron a comer consomé de pollo y unos sorbos de agua, pero nada más. No quiso comer y se levantó de la cama en cuanto pudo. Le dolía todo el pecho, y cuando se limpió después de la primera ducha en cuatro días, miró las heridas en el pecho. Su piel perfecta, su color uniforme, se marchó cuando la apuñalaron. Tenía cinco heridas en el pecho, y una casi sobre el corazón, sin mencionar la que estaba cicatrizando en su mejilla derecha. Violet fue una guerrera al no llorar al ver las cicatrices le que rompieron el tatuaje. Ya no era bella, o no se veía bella, pero para Akron sería hermosa hasta cuando la piel se le arrugara y el cabello se encaneciera. Unas pocas marcas o cicatrices no le restaban valor. —Te ves hermosa —di

