TREINTA Y UNO

1016 Palabras

Me enamoré de aquel vestido que llevaba encima de mi piel hace unos minutos, me veía como una verdadera novia y eso es lo que soy ¿no? Jamás pensé que iba a sentir tal emoción, nunca creí vivir esta hermosa experiencia que estoy segura de que siempre recordaré. —¿Te sientes bien? — pregunté a Mariem. — Más o menos, supongo que fue demasiado por hoy. — Está bien, le diremos a Lauren que nos lleve de regreso a casa. Ella asintió y agradeció. Mientras Lauren conducía hacia la casa, sin esperarlo ella le preguntó a Mariem: —Eres joven y por eso no entiendo ¿por qué dejas que tu hermano te encierre entre cuatro paredes? —Lauren— grité. —No, está bien, Dilay, considero que es hora de aclarar algunos puntos. —Adil no es como lo imaginas, él no me tiene encerrada, ni retenida en contra de

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