Adil Antiguamente, cuando algo me molestaba salía por ahí en busca de consuelo mientras mi pecho solo se llenaba de vacío y más vacío, pero ahora veo que el tiempo cambió, no necesito consuelo de nadie excepto el de mi prometida, no quiero las manos de nadie porque solo necesito las de ella, Dilay si así es el nombre que estaba predestinado a cambiarme en su totalidad, sacando esos pensamientos horribles que tenía sobre la mujer para darme cuenta de que no todas son iguales, que sí existen personas buenas y espero no equivocarme. —Mariem, quiero que salgas de aquí para mi boda— hablo con mi hermana mientras desayunamos, Dilay aún no había bajado. —Hermano, no opino que sea el momento, no puedo y sobre todo no quiero arruinar la ceremonia. —¿Por qué la ibas a arruinar? Mariem, por fa

