Las veo salir y Regina se sorprende al verme. –Asique te vas a casar. –Eso no te interesa Matias. –Claro que me interesa.–La agarró del brazo. –Sueltela. –Usted no se meta.–La apuntó con un arma. –No te preocupes mamá. –Ahora nos vamos. La acerco a mi y empezamos a caminar. –No dispares. –Mientras hagas lo que yo quiera. Veo a la madre que nos sigo y la vuelvo a apuntar. –No nos siga señora. –Ya basta Matías.–Asustada. La llevo al auto y aceleró. Regina está llorando y la sacudo para que se calme. Le llevó a mi casa y me sorprende al ver a mi madre. –¿Qué haces con Regina? –No tenes que estar acá mamá.–Agitado. –¿Qué haces? –Nos vamos a casar, hacemos tan linda pareja que hasta ella lo entendió. –Por favor Matías, soltame. –Andate mamá. Me mira asustada y asiente.

