Me voy de allí para no cometer una locura, Regina me las va a pagar. Conduzco hasta la casa de Agata y cuando entro, ella me mira con bronca. –¿Acaso no escuchaste antes? Te dije que quiero estar sola. Quiere golpearme pero la agarro del brazo. –¡Te callas!–Furioso.–Ahora me vas a escuchar. –¿De que mierda quieres hablar ahora? –Vi a la zorra de tu sobrina con mi hermanastro. –¿Con esa dulzura?–Se ríe.–No es tonta eh, sabe cambiar muy bien. La agarro más fuerte del brazo y me da una cachetada. –No te quieras hacer el malo conmigo, ahora sabes muy bien de lo que soy capaz. –Vos no sabes de lo que soy capaz, ella no me va a meter los cuernos. –Ya te los puso, encima es un chico tan lindo.–Sonríe.–No tengo que pedirte permiso para acostarme con el, ¿no? –Lo que hagas tu me importa

