Como Zurek había predicho Enrico pudo salir con sus hombres y los esperaban en el campamento que habían montado en medio del bosque. —Señores, señores, los reyes llegaron. —grita Zulema al ver a los reyes llegar tomados de la mano, habían caminado aproximadamente cinco horas. Estaban hambrientos. —En hora buena. — dice Enrico saliendo de la tienda. —Me alegro verte. —saludó gustoso Zurek. —Sí, necesitamos movernos, vamos directos a Joskalia, por los próximos días nos quedaremos allá, la reina está muy nerviosa y que mejor que esté en su tierra. Envía a los hombres a Uspavonka, iremos a Joskalia camuflados. Mientras menos seamos, menos levantamos sospecha. —Explica Zurek y Enrico comienza a dar órdenes a los hombres haciendo lo que el rey le pidió. —Zulema iremos a descansar en lo q
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