Zurek que es un hombre muy caliente y experimentado no dijo nada más, solo la torturó un poquito para hacerla mojar sus pliegues, en esos días se ha vuelto adicto a su infernal olor a sexo. Aquilegia se sintió sobrepasada, si no avanzaban a llegar su juicio la abandonaría y le pediría que la poseyera. Han sido dieciocho días sintiendo su polla dura en sus nalgas, viendo y sintiendo diferentes sensaciones. Pasaron por un pueblo próspero, herreros, mercaderes y muchas personas caminaban por doquier. Las parejas no se esconden para realizar sus muestras de amor o deseo. Todos los miraban con desprecio. Aquilegia bajó la mirada avergonzada, pero Zurek tomó su mentón para volver a levantarla para que esta viera todo lo que allí pasaba. Aquilegia quedó sorprendida al ver como dos mujeres besándo

