Capítulo dieciocho

1412 Palabras
Ares se había escapado a vivir con Tabitta en el pueblo vecino y entonces, ella intentó acercarse de sorpresa a su hermana Brittany en la galería de arte donde trabajaba. Con genuino entusiasmo la abrazó por detrás, ésta se voltea rápidamente. —¿Que haces aquí? —Vine a visitarte—explicó Tabitta sorprendida por la preocupación de su hermana. —¿Ésto lo sabe papá? —No lo sé, pero me ha dado pase libre. —¿Y eso es lo que haces con tu libertad? ¿Huir al pueblo vecino? Tabitta tomó distancia. —Mira—insistió Britt—.Enseguida viene mi compañeras y debes irte de aquí. Tabitta frunció el ceño desentendida total de la actitud de su hermana. —No has ido a la iglesia, ¿cierto?—preguntó Tabitta. —No, ¿por eso viniste aquí? —Sí, para mi es muy importante y creí que para ti también... Brit echa un suspiro letargo. —No te lo puedo explicar, pero no todas las personas queremos vivir en la locura que es nuestra familia. —Entonces no te mudaste a éste pueblo por ella...—pensó en voz alta Tabitta. Su hermana Brit le confirmaba su teoría negando con lentitud su cabeza mientras la abraza con desdén, peor Tabitta se aparta. —Todo el tiempo has estado alejada y no es por el trabajo, sino porque no quieres saber ni de papá ni de mí... —¿Hola?—preguntó asomándose Serena. —Hola Serena, ya me iba de todos modos—dijo Tabitta mientras su hermana intentaba dar una explicación racional a su presencia en la galería. —¿Porque se ha marchado así?—preguntó curiosa Serena. —Porque le dije la verdad—respondió Brit rascándose la cabeza—Le dije en pocas palabras que no quiero saber nada de nuestra familia... —Ohh, ¿y eso es cierto?—insistió Serena. —Bueno, los extraño y todo eso pero no quiero vivir lo que ellos viven. —¿Que viven ellos? —A la espera, de una persona que no llegará. —¿Y porque estás tan segura? —Porque mi padre me lo ha dicho, pero no quiero esas cosas delirantes en mi cabeza. —Pero ella ha venido hasta aquí—dijo Serena apiadándose. —Para arrastrarme a su locura—espetó Brittany. —¿No eras tú la que decía que era muy sensible? —Lo es, por eso me contactaré con mi padre—dijo determinada. Su hermana mientras tanto se encontraba con Ares a unas pocas cuadras. —¿La encontraste?—instó él. Ambos se fueron a sentar en una plaza ya que Tabitta solo lloraba. —Juraría que el pueblo es igual—esgrimió él intentando sacar un tema para conversar. —Siempre ha sido así—explicó ella limpiándose los ojos. —¿Porque es tan importante que tu hermana vaya a la iglesia?—espetó finalmente Ares—.Lo podemos hacer nosotros solamente, no dejará de ser bueno. —Allí nos espera alguien desde hace mucho tiempo, no puedo ir sola allí. —Quizás esa persona se ha marchado—replicó Ares. —Mi padre no lo ha hecho. —¿Te refieres a su iglesia? Ella asintió con la cabeza levemente. —Pero tu padre te tenía a ti... —Él también está esperando, Ares. —¿Esperar? ¿A quien? —Ya no importa. Brit piensa que todo ésto es una locura. —¿Y porque solo no vas tú?—insistió Ares. —Porque nos espera a todos—dijo finalmente ella. Ares la abraza y se compone de nuevo sin dejar de sostenerla de las manos. —Te has quejado de que ella no ha ido sola... —Porque yo lo hubiera hecho...pero ella cree que estamos locos. —No importa lo que ella crea, ¿vale? Ella comenzó a llorar, él solo la abrazó. —No puedo ir sola, Ares, tenemos que ir todos o no tendrá sentido... —No lo entiendo, y no debería decirte ésto pero ella ha estado viendo a Gerald, así que probablemente ha visitado el pueblo y no fue a verlos... Ella se lleva las manos a la cara. —Así que ha estado yendo y viniendo de ambos pueblos y no ha tenido tiempo de visitarnos, ni de ir a la iglesia... —Creo que ella siempre ha tenido tiempo, Tabitta. Solo es que...simplemente no quiere hacerlo. Ella mira cabizbaja dejando caer sus lágrimas lentamente pero cierra los puños con enojo. —Ella no está orgullosa de nosotros. —Quizás solo no lo ha hecho aún porque no le importa tanto como a ti. Recuerda que tú eres la que vive con tu padre. Ella está empapada en la rutina de la vida. Ya no tiene los mismos valores que tú, no le mueven las mismas cosas... —¿Tu amigo Gerald es al menos una buena persona? Ares asiente con la cabeza lentamente. —¿Hablan del futuro? —Creo que Gerald piensa en venir aquí cuando nos graduemos, pero no lo sé, apenas se conocen. Ella suspiró y abrazó nuevamente a Ares recostando su cabeza en su hombro volviendo a llorar, pero abriendo sus manos para encontrarlas con las de su novio. —Pues no hay nada más que hacer aquí, evidentemente no quiere saber nada de nosotros. —No digas eso... —No, es mejor aceptarlo. Porque todo el tiempo le creí afortunada porque ella estaba en el pueblo de la iglesia de mi madre. —¿Que? ¿Tu madre vive aquí? Ella asintió con la cabeza. —Ambas estábamos al cuidado de papá, pero ella decidió irse primero. —¿Y porque no pueden estar todos juntos?—preguntó ilusamente Ares. —No es tan simple, Ares. —Pues debería, ¿tu padre acaso no la extraña? —Sí, pero espera que sea el momento correcto, esperaba que ambas fuésemos adultas supongo... —Entonces ya está, ya no eres su problema, ni tu hermana tampoco...él es libre... —No sé si él realmente crea que es el momento. —Cásate conmigo, Tabitta—espetó él como si una idea nueva surgiera a través de sus ojos—.Sabes que voy a graduarme, podremos hacer nuestra vida con la ayuda de mis padres, solo tenemos que asegurarnos de que acepten ayudarnos. Ella sonríe mientras llora. —Me encantaría... —Entonces ve a despedirte, de todos, porque cuando todo termine nos iremos. Hay un mundo que ver, hay pueblos que conocer y solo necesito tenerte de la mano para irme. —¿Estás seguro? —Nunca estuve seguro de algo tanto como de ésto—admitió él propinándole un enorme beso. Ella lo abraza llorando y se marchan a la iglesia, a la iglesia de su madre, pero solo entró Tabitta. —Tabitta—murmuró una novicia de la iglesia. —Madre... —¿Dónde están los demás? —Tendrás que seguir esperando...—dijo corriendo a sus brazos—.He esperado tanto por éste momento. —Lo sé, cariño. —Me he enamorado, por eso creo que ésta es la única vez que te veré en mucho tiempo. Quiero recorrer el mundo, mamá... —Entiendo—dijo la novicia acariciándole el cabello. —¿Estás enojada? La novicia le limpió una lágrima y la volvió a abrazar. —No. Te he extrañado y te he esperado durante mucho tiempo...mi querida Tabitta... —Yo también mamá, me has hecho tanta falta... —Pues ya no te haré falta. Tabitta tomó distancia desentendida. —¿Que? ¿Realmente será la última vez que te vea? —Sabes que no puedo estar aquí para siempre. No puedo esperarte hasta que regreses... —¿Y cómo viviré la idea sin ti?—volvió a sollozar Tabitta. —Como has vivido hasta ahora. —Pero no quiero perderte, apenas te encontré... —Esos son los planes de Dios. La novicia volvió a abrazar a la joven Tabitta y ésta la abrazó con más fuerza y comenzó a llorar desesperadamente, entonces el pastor lo sintió, la agudeza en su pecho, tenía que reencontrarse con Alice, con su amada Alice, era el momento. Así que comenzó a empacar sus pocas cosas y cerró aquella vieja iglesia para siempre y se fue en busca de su amada. Su tarea había terminado, ambas niñas ya eran mujeres y él podría reencontrarse por última vez con su amor juvenil.
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