Capítulo 8

1564 Palabras
El hospital estaba envuelto en el susurro constante de la actividad médica. Isabella, con la preocupación marcada en su rostro, entró a la habitación de Hilary, donde la tenue luz revelaba la palidez de su hermana menor. Hilary le ofreció una sonrisa tenue desde la cama. — ¿Cómo estuvo tu día, Isa? — Como siempre, Hilary. Lidiando con todo lo que viene. Mientras se acomodaba en la silla junto a la cama, Isabella notó la expresión inquieta en el rostro de Hilary. — Isa, algo extraño sucedió hoy mientras estabas fuera. — ¿Qué pasó, Hilary? — Un hombre, uno que nunca había visto, se acercó a la habitación y miró hacia adentro. No dijo nada, pero me hizo sentir incómoda. Los ojos de Isabella se estrecharon en una expresión de alerta. No podía permitir que la seguridad de su hermana se viera comprometida. — ¿Un hombre rondando por aquí? ¿Le diste una descripción al personal? — Sí, Isa. Pero no quiero que te preocupes. Solo quería que lo supieras. Justo cuando Isabella estaba a punto de asegurar a Hilary que se encargaría de la situación, su teléfono vibró con intensidad. Era Marcus Mates, el tono de la llamada transmitía urgencia. — ¿Marcus? ¿Pasa algo? — Isabella, necesito verte esta tarde. Hay una cena exclusiva con algunos inversionistas y tu presencia es crucial. Te enviaré la ubicación. — Marcus, no es el mejor momento. Hilary está en el hospital y... — Lo sé, Isabella, pero esto es importante. No es solo por Eclipse, es por ti también. Confía en mí. La tensión en la voz de Marcus dejó a Isabella intrigada, pero la situación con Hilary estaba primero en su mente. — Lo siento, Marcus, pero no puedo dejar a Hilary sola ahora. — Entiendo, pero piénsalo. La cita es en unas horas. Esperaré tu respuesta. La llamada se cortó, dejando a Isabella con una mezcla de inquietud y responsabilidad. Se volvió hacia Hilary, quien la observaba con ojos comprensivos. — Ve, Isa. Yo estaré bien. Y parece importante. Isabella sopesó las palabras de su hermana y la situación en el hospital. Finalmente, con una determinación firme, se levantó. — Iré, Hilary, pero te prometo que estaré de vuelta antes de que te des cuenta. [...] La noche cayó sobre la ciudad cuando Isabella llegó al lugar de la cena, una elegante mansión que respiraba exclusividad. Marcus había organizado todo con exquisito detalle. Al entrar, se encontró con un ambiente sofisticado, iluminado por lámparas tenues y la risa distinguida de los presentes. En medio de la elegancia, Isabella no tardó en notar a Alexandr Sullivan entre los invitados. Su presencia añadió un matiz de incomodidad a la ya tensa situación. Marcus se acercó, recibiendo a Isabella con una sonrisa. — Isabella, gracias por venir. Permíteme presentarte a algunos de los inversionistas clave. Mientras Marcus la guiaba por la sala, Isabella luchaba por ocultar su incomodidad. El encuentro con Alexandr no estaba en sus planes, y la presencia de ambos hombres en el mismo espacio aumentaba la complejidad de la velada. — Isabella, permíteme presentarte a James Anderson y Susan Reynolds, dos de nuestros inversionistas más importantes. Isabella intercambió saludos con los inversionistas, pero su atención se desviaba ocasionalmente hacia Alexandr, quien observaba la escena con una expresión difícil de descifrar. — Encantada de conocerlos, señor Anderson, señora Reynolds. Marcus la guio hacia otro grupo, pero la incomodidad persistía. Cuando se encontró momentáneamente sola en el borde de la sala, Alexandr se acercó con una copa en la mano. — Una sorpresa verte, pensé que no vendrías. Isabella le observó seriamente. — Marcus me invitó. Parece que ambos tienen asuntos importantes que tratar. Además, ¿por qué dirías tú que no vendría? ¿Acaso me espías como para saber mis movimientos? La tensión entre ellos era palpable, un recordatorio de la humillación que soportó en aquel hotel y de la nueva realidad que enfrentaban en este contexto. — Sí, temas importantes —dijo Alexandr, mirándola directamente a los ojos. La llegada de otros invitados interrumpió el intercambio, pero el aire quedó cargado con una energía complicada. A medida que la noche avanzaba, Isabella se esforzaba por equilibrar su papel en la cena, entre las expectativas de Marcus y la presencia imprevista de Alexandr. En medio de la elegante cena, cuando la música flotaba en el aire y las risas resonaban en la mansión, un murmullo inesperado rompió la armonía de la velada. Los teléfonos móviles vibraron simultáneamente, anunciando la llegada de una noticia impactante que dejó a todos en un tenso silencio. Marcus, Isabella y Alexandr, junto con los demás invitados, revisaron sus dispositivos mientras un zumbido de conversaciones preocupadas se extendía por la sala. Isabella, con una expresión de sorpresa, leyó la notificación en su teléfono. — ¿Qué está pasando? Marcus se acercó, su rostro revelando una mezcla de sorpresa y preocupación. — Parece que ha estallado un escándalo en Eclipse. Las acciones están cayendo rápidamente. No esperábamos esto. La noticia se propagó como un reguero de pólvora entre los presentes, creando una atmósfera tensa y llena de incertidumbre. Las conversaciones se volvieron apresuradas, y los gestos de preocupación se reflejaron en cada rostro. — ¿Cómo puede pasar esto? Marcus se retiró apresuradamente para abordar la emergencia, dejando a Isabella y Alexandr en un ambiente tenso. La atmósfera se volvió más densa, y los gestos de preocupación se reflejaron en cada rostro. Entre las conversaciones apresuradas y las miradas preocupadas, Isabella sintió la necesidad urgente de abordar la situación y entender la magnitud del escándalo que había estallado en la agencia de modelaje. Fue tras él, dejando solo a Alexandr. — Isabella, esto es devastador. Las acusaciones son graves, y la reputación de Eclipse está en juego. Necesito tu apoyo, necesito que confíes en mí —le dijo Marcus. — Marcus, necesito la verdad. Necesito saber qué ha sucedido y cómo afectará a todos nosotros, a los modelos, a la agencia. Esta situación no solo es un problema financiero, es un problema para cada uno de nosotros. —La situación es complicada, las acusaciones son graves y están relacionadas con malversación financiera y mala gestión administrativa. Se difunde la noticia de que altos ejecutivos de la agencia podrían haber estado involucrados en prácticas financieras cuestionables. ¡Esto es ridículo! ¿Por qué tiene que aparecer justo ahora? Con el caos desatado en Eclipse y las acusaciones de malversación financiera propagándose como un incendio, Isabella se encontraba en medio del caótico salón de eventos, tratando de procesar la magnitud de la situación. Entre las sombras de la incertidumbre, la mente de Isabella comenzó a tejer una narrativa propia. La tensión en el ambiente se reflejaba en su expresión mientras revisaba las noticias en su teléfono. Alexandr, con quien ya había tenido una amarga experiencia, se convirtió en un blanco fácil en la mente de Isabella. La idea se afianzó rápidamente: él estaba detrás de todo, orquestando un plan maestro para hundir Eclipse y resaltar su propia empresa, Ateby. — No puede ser coincidencia que esto suceda justo ahora. ¿Espera que creamos que no está relacionado? —murmuró para sí misma, alimentando su creencia en la supuesta malevolencia de Alexandr. Llenándose de un resentimiento nacido de sus propias experiencias con él, Isabella interpretó la situación. Convencida de que Alexandr era el arquitecto detrás de la caída de Eclipse, decidió confrontarlo y confrontarlo directamente. La incertidumbre se mezcló con la ira mientras Isabella se dirigía hacia la sala donde se encontraba Alexandr. Con el caos desatado en Eclipse y las acusaciones de malversación financiera propagándose como un incendio, Isabella se encontraba en una sala tranquila, tratando de procesar la magnitud de la situación. Entre las sombras de la incertidumbre, la mente de Isabella comenzó a tejer una narrativa propia. La tensión en el ambiente se reflejaba en su expresión mientras revisaba las noticias en su teléfono. Alexandr, con quien ya tenía una historia de desconfianza, se convirtió en un blanco fácil en la mente de Isabella. La idea se afianzó rápidamente: él estaba detrás de todo, orquestando un plan maestro para hundir Eclipse y resaltar su propia empresa, Ateby. — No puede ser coincidencia que esto suceda justo ahora. ¿Espera que creamos que no está relacionado? —murmuró para sí misma, alimentando su creencia en la supuesta malevolencia de Alexandr. Llenándose de un resentimiento nacido de sus propias experiencias con él, Isabella malinterpretó la situación. Convencida de que Alexandr era el arquitecto detrás de la caída de Eclipse, decidió confrontarlo y confrontarlo directamente. La incertidumbre se mezcló con la ira mientras Isabella se dirigía hacia la sala donde se encontraba Alexandr. Cuando lo encontró entre la multitud, su mirada reflejaba la determinación de quien había llegado a una conclusión. Sin darle tiempo a explicarse, Isabella lo enfrentó con acusaciones afiladas. Le abofeteó con fuerza, descargando por primera vez la ira que llevaba reprimida desde aquella noche en el cuarto de hotel. —¿Crees que puedes destruir Eclipse para que tu empresa brille aún más, ¿verdad? Esto querías con la subasta de talentos, ¿verdad? No eres tan sutil como crees, Alexandr. Alexandr, sorprendido por la repentina agresión, intentó explicarse, pero Isabella no estaba dispuesta a escuchar. — Ya he caído en tus juegos una vez, no lo haré de nuevo. Esto es todo tuyo, ¿verdad?
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