El semblante de Marcus cambió repentinamente al escuchar el nombre de Alexandr en boca de Isabella. Una sombra de incomodidad cruzó su rostro, y sus ojos se oscurecieron con un velo de ira contenida. —Alexandr... —murmuró Marcus, su voz era tensa—. Ese hombre... no es nadie en tu vida, Isabella. Él no debería importarte. Isabella frunció el ceño, desconcertada por la repentina reacción de Marcus. —Pero tú... —murmuró, sintiendo una creciente confusión y frustración— ¿Qué estás tratando de ocultarme, Marcus? Marcus apretó los puños con furia, sus ojos chispeando con resentimiento. —Ese hombre... —comenzó a hablar con su voz llena de amargura—. Él te humilló, Isabella. Te trató como si fueras... como si fueras una prostituta, alguien que podía comprarse... Las palabras de Marcus golp

