Alexandr se encontraba sumido en una encrucijada. Su mente estaba plagada de conflictos mientras repasaba los documentos frente a él. El contrato con Madeleine y la cláusula impuesta por Katherine pesaban sobre sus hombros como una carga insoportable. Con cada palabra escrita en tinta negra sobre papel blanco, la realidad se afianzaba: no había alternativa. A pesar de su resistencia y su deseo de no ceder ante las manipulaciones de Katherine, la realidad del negocio se imponía sobre sus deseos. La cláusula era clara, y las consecuencias de su ruptura eran demasiado graves para contemplarlas. No le iba a pagar esa cuantiosa suma de dinero... Aquella trepadora ya le había chupado mucha sangre años antes. Con un suspiro de resignación, Alexandr cerró los ojos por un momento, luchando contr

