Capítulo 1

2480 Palabras
POV Isabella La vida no ha sido muy justa conmigo, desde hace años que sólo sufro y vivo con miedo, ese es mi estado a diario, segundo a segundo. Desde pequeña recuerdo que fuimos solo mamá y yo, nunca fue la mujer más amorosa pero me trataba bien. ¿Mi padre? jamás lo conocí, desconozco como luce, aunque me hago una idea, por que a medida que fui creciendo mi madre cada vez que se molestaba conmigo me hechaba en cara lo parecida que soy a él, así que creo que eso es un trauma para ella. Nunca me ha querido decir quien es o su nombre, simplemente se molesta cuando le pregunto y me responde con un montón de groserías dando por finalizado el tema, con el tiempo dejé de intentarlo. La situación se volvió peor cuando conoció a George, su actual esposo, mi maldito y peor pesadilla de padrastro. Y esa es otra historia, desde que él llegó a nuestra vida todo a ido de mal en peor, ya teníamos mala relación con mi madre pero con la llegada de él, mi madre se transformó en otra persona, ya no me hablaba, con suerte me alimentaba, me tenían de empleada en casa, yo debía atenderlos en todo, con el tiempo tuve que dejar de asistir a la escuela por tener que preocuparme que aquí estuviera todo impecable, por que si no era así, me llegaba una golpiza que me dejaba tirada en cama por el resto del día y sin comer. Los golpes solo fueron en aumento con el paso del tiempo, mientras más le pedía que se detuviera era como si me le gustará que rogará y me golpeaba con más fuerza. Cada vez que recibía sus golpizas mi cuerpo quedaba adolorido, con marcas en diferentes partes como los brazos, piernas, trasero e incluso mi rostro. Cuando comencé a crecer y mi cuerpo a cambiar, las cosas fueron peor, yo no tenía la culpa del desarrollo que estaba teniendo, no tenía como detenerlo tampoco. Si hubiera tenido la opción de tener otro cuerpo, lo hubiera elegido, quise ser gorda para que los insultos se detuvieran, pero por más que intenté, no lo conseguí, tenia mi vientre plano, piernas largas y esbeltas, trasero grande y pechos de un tamaño mediano, todo en mi cuerpo llamaba la atención. Por sobre todo la atención de quién menos quería, mi padrastro, quién no perdía el tiempo mirándome y diciendo un montón de asquerosidades cada vez que pasaba por su lado, me decía esas cosas sin que mi madre se diera cuenta. Ella consideraba que yo era una zorra provocadora. Él decía que yo era una puta que estaba para satisfacerlo. La verdad, es que no era ninguna de las dos cosas, lo único que quería era librarme de ellos y ser feliz aunque sea una vez en la vida. George, siempre me observó con deseo, pero cuando era más niña con un cuerpo normal, lo único que hacía era insultarme y golpearme, al comienzo me golpeaba una vez a la semana, luego pasaron a ser 2 veces, hasta que ya al último es prácticamente todos los días, me agrede de cualquier manera y sin razones aparentes, con el tiempo me acostumbré a este trato de su parte, no me gusta, pero tampoco es que pueda hacer mucho, si le digo algo o me intento defender, me va peor, donde puedo llegar a estar tirada en cama por varios días y es un lujo que no me puedo dar. He aguantado todo este tiempo los malos tratos, insultos y golpes por que estoy juntando dinero para largarme de aquí, no puedo llegar y hacerlo, al menos debo llevarme algo de dinero para sobrevivir mientras consiga un empleo que me ayude a solventar mis gastos. Trabajo en una biblioteca medio tiempo de forma estable, y con algunos trabajos esporádicos de aseos en casas particulares o como mesera, todo me ha servido para ir ahorrando, por que aquí en casa yo debo pasar parte de mi salario, así que tengo una pequeña cuenta donde voy dejando parte de mís ganancias de la semana, lo bueno es que ellos desconocen de esa cuenta o de ese dinero. - ¡Baja aquí maldita perra! - Escucho como me llama George y no, no quiero hacerlo. Hoy llegué más temprano a casa por que no tenía nada más que hacer durante la tarde, en la noche al menos tengo trabajo como mesera en un evento privado, tampoco sabía que el estaría aquí o llegaría antes, de saberlo, no hubiera vuelto, llevó arrancando de él las últimas semanas. - ¡BAJA! Maldita perra, te estoy llamando - cierro los ojos y niego con la cabeza, estamos solos, mi madre anda trabajando y ya debería haber llegado pero no es así. Se que si bajo hará lo que hace durante los últimos meses y no, no quiero seguir viviendo eso. No es mi culpa que mi cuerpo cambiará, no es mi culpa que él sea un depravado, un animal. - No lo volveré a repetir ¡Baja, Maldita sea! - con un nudo en la garganta y el cuerpo tembloroso bajo hacia el primer piso, no quería hacerlo, pero se que si no lo hago me irá mucho peor. Llego al primer piso y lo veo sentado en el sillón frente al televisor, bebiendo cerveza y viendo un partido de fútbol. Me acercó silenciosamente donde esta él, pero mantengo mi distancia. - Siéntate aquí conmigo - dice tranquilo sin quitar sus ojos del partido, yo niego frenéticamente con mi cabeza. Si lo hago, se que pasará y no quiero, me da asco de solo pensarlo. Se que sentiré sus manos por mi cuerpo, su respiración en mi cuello, escucharé sus asquerosos palabras en mi oído y no, me niego a seguir viviendo lo mismo. Prefiero morir en el intentó a que me vuelva a tocar ese mal nacido. - Dije...que te sientes a mi lado perra - niego con la cabeza, pero esta vez levanto mi rostro y veo que me mira enfurecido por no acatar sus órdenes. No tengo muchas opciones ahora mismo, mi madre a pesar de que me odia, es la única que me puede salvar, ya que cuando ella está presente, este degenerado no me hace nada por temor a ser descubierto por ella. -¡Siéntate! - grita eufórico y bastante molestó. - N-no, no lo haré - me atrevo a ser rebelde, a contestar y negarme ante su petición. - ¿Cree que tienes alternativas? Eres una simple perra que está para complacer a los hombres, abrirte de piernas es lo único que saber hacer y para lo que eres buena, ni siquiera la escuela pudiste terminar por lo estúpida que eres - sabe como meter el dedo en la herida, sabe como hacerme sentir mal el bastardo. Pero no, hoy no, hoy al menos me atrevo a ser valiente y a no déjame pisotear por nadie más, menos por él. Hasta mi madre piensa como él, dice que soy una provocadora, una mujerzuela, que la ropa que uso, lo hago para provocar a los hombres y especialmente a su esposo, que asco me da de solo pensar en esa idea. La verdad es que la poca ropa que tengo, las he comprado en tienda de segunda mano y no siempre hay las mejores opciones. Mucha de la ropa que poseo es corta o apegada al cuerpo, no es lo que me gusta, preferiría cosas más anchas y sueltas, pero es lo que puedo conseguir por el momento. Veo como se levanta del sillón y se lo que intenta, y si no corro, conseguirá lo que siempre quiere. Pero a donde lo hago, no tengo muchas alternativas, me atrapará igual a donde corra. Veo sus intenciones en su feo rostro, me mira con deseo el cuerpo y se pasea la lengua por los labios con descaro, solo esa acción produce asco y náuseas en mi. Veo como se quita el cinturón y lo lanza a alguna parte del living, camina a paso lento hacia mi y no lo dudo más, corro hacia la cocina para arrancar por el patio trasero. Al llegar a la puerta trasera me percato que esta con llave ¡NO maldita sea! esto no puede ser, no me puede estar pasando esto y con desespero comienzo a mirar para todos lados en busca de la jodida llave que me de la libertad y arranque de esta tortura. Busco y busco pero no la encuentro. - Aunque busques no la encontrarás - escucho como habla a mi espalda y claro, este degenerado tenía todo fríamente calculado, lo hizo a propósito. - No te acerques, qu-que no respondo - agarró lo primero que tengo a mano y lo amenazó con ello. - No seas ridícula, tus amenazas no servirán de nada...hoy te disfrutaré como nunca maldita zorra - mis ojos se cristalizan ante sus palabras, no quiero que me toque, no quiero volver a sentirlo. - Ja-jamas dejaré q-que me vuelvas a tocar - él sonríe irónico, por que sabe que de alguna manera conseguirá lo que quiere. En todo momento se ha estado acercando a mi, a paso lento, cuando me percató de aquello y veo que esta muy cerca mio le lanzó lo que tengo en las manos y corro en dirección a la entrada principal esperando que no esté con llave. No alcanzó a llegar cuando me toma con sus asquerosas manos y me lanza en el sillón quedando encima de mi cuerpo. Sujeta mis manos por sobre mi cabeza con fuerza, forcejeo con todo lo que tengo para liberarme pero es inútil, él es mucho más grande y fuerte que yo. Lágrimas comienzan a caer de mis ojos, por la rabia e impotencia de verme así. - Eso, llora, sabes como me excita verte llorar - dice el asqueroso en un susurro en mi oído, pasea su lengua por todo mi cuello produciendo más lágrimas en mi y un asco descomunal. - ¡ALEJATE! ¡Cerdo, asqueroso! ¡Déjame ir! - grito desesperada por que me suelte, ojalá y algún vecino escuché mis gritos para que me ayude. - No sabes como me gusta ver tu resistencia...me tienes duro con solo verte - vomitar, eso es solo lo que quiero ahora, vomitar por sus palabras y por sentir su cuerpo junto al mío. Se mueve de tal manera que su erección queda en mi centro haciendo fricción. No, no puede ser todo esto, no puedo dejar que se salga con la suya. Lloró, forcejeo y grito desesperada, necesito con urgencia que alguien aparezca y me ayude. - ¡Déjame ir! ¡SUELTAME! ¡NO me toques maldito animal! - forcejeo y grito con pánico en mi voz, estoy aterrada de lo que pueda pasar. - ¡CALLATE! - grita molesto y me golpea tan fuerte en el rostro, que me deja sin energías y fuerzas en el cuerpo, lo cual lo permite hacer conmigo lo que quiera por unos segundos. Como ve que me dejó en un estado devil, suelta mis manos y comienza a pasear las suyas por mi cuerpo, llegando hasta el borde de mi blusa para abrirla haciéndola pedazos por la fuerza que utilizó. Intentó taparme y volver a defenderme, pero me da otro golpe en el rostro que me deja peor que antes. Baja mi sostén y deja mis pechos a su vista, veo como se lame los labios y se acerca a mi, siento su lengua jugar con uno de mis pezones, logró reaccionar para alejarlo, pero solo consigo que vuelva a tomar mis manos y que las sujete con fuerza sobre mi cabeza. Lágrimas se siguen deslizando por mi rostro, gritos sigo pronunciando, pero no hay nadie que me pueda ayudar. El sigue besando y acariciando mi cuerpo, tengo asco, mucho asco por lo que esta sucediendo y siento pánico cuando una de sus manos se dirige a mi entrepierna. - ¡NOOOO! ¡SUELTAME! ¡No me toques animal! - lloró y grito esperando conseguir algo. Y como si fuera una señal del cielo, siento como alguien ingresa a la casa. - ¡¿Pero que carajos sucede aquí?! - mi madre, mi salvación. George de aleja de mi cuerpo y yo me cubro de forma inmediata alejándome de él. - ¡Maldita perra! ¡Lárgate, no te quiero ver más en esta casa! Mira que estas provocando a mi esposo, siempre lo supe, eres una maldita perra - grita enojada golpeándome con sus manos, así que no lo pienso mucho, corro hacia mi habitación y me encierro en ella. Tomo las pocas pertenencias que poseo, lo pongo todo en una pequeña maleta y me voy de ahí. No miro hacia atrás, ya no quiero hacerlo, al salir por esa puerta pongo fin a la vida lamentable que llevaba, ahora me dedicaré a mi, a ser feliz y a no dejar que nunca, nadie más en la vida me humille o abuse de mi como lo hicieron esas dos personas que solo merecen la muerte. Llegué a la estación de buses y decidí comprar un pasaje para el primer bus que saliera a esa hora de la tarde, asi que, ahora voy con mis pocas pertenencias pero con muchas ganas de salir adelante rumbo a Los Ángeles, California, fue un viaje bastante largo, de más de dos días pero estaba feliz, por que pondría suficiente distancia con las personas que más daño en la vida me habían hecho, ya no estarían cerca de mi para atormentarme. Al llegar a LA, lo primero que hice fue buscar donde alojarme y encontré un pequeño hostal, lo suficientemente económico para mi, no necesito grandes lujos, solo un lugar cómodo donde vivir mientras tanto. No tenía mucho dinero ahorrado, así que debía conseguir empleo pronto y así comenzó mi búsqueda. Los primeros dias obtuve empleos temporales, lo cual me permitió ir pagando mis gastos y no gastar tan rápido mis ahorros, pero con el tiempo se fueron volviendo escasos esos trabajos y no encontraba nada que fuera más estable. Necesito un empleo fijo, que me de un salario mensual para poder mantenerme, pero sin estudios es bastante difícil conseguir algo como eso, también se que debo sacar mi secundaria para obtener mejores ofertas en el futuro. Al revisar mi cuenta, veo que solo me alcanza para un par de semanas más y de ahí, me quedaré sin nada, todavía no encuentro trabajo, no se que será de mi después, ni tendré donde vivir ni que comer. Recorro las calles y páginas de Internet buscando algo que me pueda servir para obtener dinero, hasta que veo esta oferta, no especifica mucho, solo que dice sin experiencia, lo cual llama de inmediato mi atención, decido ir donde se indica. Al final, no pierdo nada con intentarlo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR