Capítulo 3

3379 Palabras
POV Isabella El chófer que no recuerdo como se llama, me llevó al hostal donde me estaba quedando para ir a buscar mis pocas pertenencias. La verdad, que haber quedado en ese trabajo me había salvado de una enorme carga, mis ahorros ya no quedaban y estaba a punto de vivir en la calle, pero ahora, las cosas parecen brillar para mí. Tengo trabajo, un techo donde dormir tranquilamente y comida que llevar a mi estómago todos los días. Tengo que aguantar lo que más pueda, no debo rendirme tan fácilmente. Aunque no voy a negar que el Señor Sebastián me espanta un poco, se ve que es una persona fría, cortante y bastante intimidante. Pero me causa extrañeza la forma en que se refiere a su hija, será su hija, no? En ningún momento la trato con amor, o con un mínimo de cariño, simplemente la trato como si fuera un estorbo en su vida, su peor desgracia. Puedo deducir de la conversación que tuve con él hace unas horas que todo se debe a la muerte de su esposa. Lo cual, sin conocer a la pequeña, ya me da pena por ella. Yo sé lo que es vivir sin el amor de tus padres, lo que es sentirse sola y desamparada. Por lo cual, me prometo que haré mi mayor esfuerzo en llevarme bien con la pequeña, por que, por lo que escuché de la boca de mi nuevo jefe, la niña es un verdadero torbellino. Pero que niño de cinco años no lo es? Pero bueno, dare mi cien por ciento, y todo será por conseguir lo que quiero. Una vez con todas mis cosas listas y en mis manos, comenzamos el camino hacia la casa donde estaré viviendo los próximos días. Espero y no sea tan terrible como experiencia, aunque dada mi condición, podría trabajar hasta para un mafioso con tal de tener un hogar y que comer. Así de desesperada que estoy. Veo como nos vamos acercando a una enorme mansión, solo el ingreso es enorme y al fondo se ve una enorme casa. Posee muy lindos jardines, tiene árboles y flores por todos lados, recreando una bonita imagen con todos sus colores. Me imagino que la pequeña debe recorrer mucho por estos lugares, lo que me da una clara idea de cosas por hacer a diario con ella. Sin darme cuenta llegamos al acceso de esta enorme mansión, donde ya se encuentran presente varias personas, me imagino que para recibirme y darme indicaciones de mis nuevas responsabilidades. Al llegar, el vehículo se estaciona y procedo a bajarme, pero el chófer que ahora se, se llama Nelson, abre la puerta por mi. Le doy una tímida sonrisa por su gesto, jamás nadie había hecho eso por mí, lo que provoca un leve sonrojo en mis mejillas. Mantengo mi cabeza gacha para que no lo noten, no quiero pasar vergüenzas mi primer día. -Por aquí señorita Davis - me dice Nelson de forma amable, yo asiento con la cabeza y sigo el camino por donde me indica tímidamente. Me detengo al ver que llegamos donde están las demás personas. La mayoría me mira de forma amable, excepto una mujer que me mira con asco e indiferencia, pero intentó no prestar atención a eso. - Estimados, buenas tardes. Como le comenté a Maria por teléfono, hoy se suma la señorita Isabella Davis al staff de la casa, ella estará a cargo de la Señorita Bianca como su niñera - me presenta Nelson a todas las personas, pero yo sigo mirando mis manos por lo nerviosa que estoy. - Mucho gusto Isabella, yo soy María, la persona a cargo de que todo funcione por aquí, si necesitas cualquier cosa no dudes en solicitar mi ayuda - La señora Maria se acerca a mi y toma mis manos cuando se presenta. Me transmite calidez, así que la miro y le doy una delicada sonrisa. - Muchas gracias Señora María...y lo mismo digo, si necesita algo de mi, no dude en pedírmelo - respondo de forma amable y ella me da una calida sonrisa seguido de un pequeño abrazo. - Ven, te presento a las demás personas que trabajamos aquí. Ella es Lorena y Rebecca, ambas ayudan en los quehaceres del hogar. Él es Rubén, nuestro jardinero y por aquí tenemos a los encargados de la seguridad, Juan, Mauricio y Carlos - Vaya, son bastantes nombres, intentaré recordar el de todos lo más pronto posible. Aunque hay uno que ya me aprendí, que es el de Rebecca, la chica que me mira mal y no entiendo por qué lo hace. - Nelson, Paulina, vendrá en unos minutos con sus cosas, le comenté que ya teníamos nueva niñera, así que decidió retirarse ahora mismo - le comenta Maria a Nelson. En eso veo que viene saliendo una joven muy bella, me imagino que ella es Paulina. - Nelson, sácame de aquí por favor - le suplica ella y cuando va a seguir su camino se detiene a mi lado y me analiza de pies a cabeza. - Espero que aguantes lo suficiente a ese pequeño demonio, te entregó todo la compasión del mundo - me sorprenden sus palabras, no creo que sea tan terrible cuidar a una niña de 5 años, o si? Dios, sabes cuanto necesito este trabajo, así que dame la paciencia necesaria para soportar el tiempo suficiente. - Gra-gracias - respondo entre tímida y sorprendida. - Suerte, la necesitarás - me termina de decir y se va. Luego de las presentaciones, Maria me lleva a la que será mi nueva habitación. Se encuentra en el primer piso, casi al inicio de la enorme escalera que tiene esta mansión. La casa es majestuosa, bastante grande y con los artículos más modernos que puedan existir, me costará acostumbrarme a todo esto, no estoy acostumbrada a estar entre tanto lujo, soy una mujer más simple. - Bienvenida Isabella, esta es la habitación se ocuparás de ahora en adelante, te dejaré unos minutos para que puedas desempacar tus cosas, una vez estés lista, reunete conmigo en la cocina para mostrar todo lo demás para que cuando llegue la niña te pueda presentar a la pequeña Bianca - asiento con una sonrisa y me salta una duda. - ¿La niña no está? ¿Donde se encuentra? - Le pregunto a Maria antes de salir de la habitación. - En clases particulass, vuelve alrededor de las 8 de la tarde, llega a cenar. Pero no te preocupes, una vez estés lista, te contaré todo lo que debes saber - asiento feliz y ella se termina de ir para dejarme sola en esta inmensa habitación. Jamás había tenido tanto espacio en mi vida, juro que esta habitación es del tamaño de la casa en la que vivía junto con mi madre. Comienzo a recorrerla maravillada con todo lo que veo, no tiene grandes cosas, pero es suficiente para mi. Tiene una enorme cama King, velador a ambos lados, un escritorio en un rincón junto con una cómoda silla. En el sector de la ventana tiene un cómodo sillón, donde me imagino en mis tiempos libre leyendo mientras me acompaña el paisaje de afuera. Tiene un pequeño balcón, lo suficientemente cómodo y grande para mi, ya me imagino ahí disfrutando del sol o la luna, dependiendo de la hora. Veo dos puertas, al abrir una me percato de que es un enorme closet. Vaya, en mi vida podré llenar todo el espacio que hay aquí. Y en la otra puerta, un enorme baño donde puedo ver una ducha y una tina, lavado doble y todo lo demás que debe haber en un baño. Los tonos son cálidos, colores tierras y en algunas partes grises. Nada muy ostentoso, me gusta, me gusta bastante. Me voy al closet una vez finalizó con mi tour, para comenzar a guardar mis pocas pertenencias. Lo primero que haré cuando reciba mi primer sueldo, será comprarme más ropa y cosas personales, por sobre todo ropa decente, no se si tendré que llevar uniforme, ya le preguntaré a María sobre ese detalle. Una vez termino, voy al baño para refrescarme, me cambio por algo más cómodo y ligero para salir en búsqueda de Maria. Lo bueno de estar en el primer piso, es que tengo todo de fácil acceso, encontré casi de forma inmediato la cocina y al ingresar veo a Maria junto a la niña simpática que vi en la entreda conversando. - Hmm, hola, ya estoy aquí - ambas se giran para mirarme y me dan una cálida sonrisa. - Muy bien. Dejaste toda tus cosas en orden? - me pregunta María con mucho cariño. - Si, así es. Tampoco tengo muchas cosas la verdad - respondo tímida y me sonrojo levemente. - Muy bien cariño, te presento nuevamente a Lorena - se posiciona a mi lado y me presenta a la muchacha. - Hola Isabella, es un gusto conocerte, espero y nos llevemos bien, ya siento que seremos buenas amigas - sonrió ante su entusiasmo, es bastante contagioso. - Gracias, el gusto es mio y también espero lo mismo - tiene buen aura, es muy simpática y alegre, debe tener alrededor de mi misma edad. - ¿Que edad tienes Isa? ¿Te puedo llamar así, cierto? - sonrió con cierta nostalgia, por que jamás me habían tratado con tanto cariño. Todo esto es algo nuevo para mí. - Tengo 22 y si, si puedes, serás la primera persona que me llame así, pero me gusta - ella se sorprende pero me da otra radiante sonrisa y comienza a dar pequeños saltitos. - Viste, te dije que seremos grandes amigas y solo yo ahora tengo el privilegio de decir que fui la primera en darte un diminutivo - sonríe complacida por su logró, supiera la razón por la que nunca recibí uno antes, no se si estaría tan alegre. 《Basta Isabella, olvida el pasado, ahora tienen un muy prometedor futuro al lado de estar personas》Me autoregaño, por que es verdad, ahora estoy rodeada de personas amables o es al menos lo que logró ver. - Maravilloso, espero tener también el privilegio de llamarte así - dice María con fingida molestia. - Claro que si, ambas pueden decirme Isa - les digo segura y con una tímida sonrisa. - Perfecto, ahora vamos, que tenemos muchas cosas por hacer - dice Maria y yo asiento en respuesta. - Nos vemos Isa - se despide Lorena agitando una de sus manos y sonriendome. Le devuelvo el mismo gesto. Salimos de la cocina y Maria me comienza a indicar que lugar es casa puerta, ya perdí la cuenta de cuántas puertas me ha señalado. Tendré que dedicarme un día entero a recorrer la casa y memorizar todo. Al llegar al segundo piso nos detenemos en una habitación y al ingresar puedo ver que es la de la pequeña que voy a cuidar. Es enorme, mucho más grande que la habitación desde me quedaré desde ahora. Tiene una enorme cama de princesa, muchos juguetes y peluches, los que estan perfectamente ordenamos en la habitación, un escritorio y computador. ¿Para que diablo una niña de 5 años requiere un computador? Los ricos y sus cosas. Posee un tremendo closet con ropa, joyas y accesorios de todos los tamaños, colores y de marcas de diseñadores. Al menos mi nuevo jefe mantiene bien a su hija, por que puede que no le dé amor, pero si le da todos los bienes materiales habidos y por haber. Posee también su propio baño y un enorme balcón. Insisto, para que una niña de cinco años requiere estas cosas? Niego con la cabeza ante lo enorme de todo, además que tiene todo en gran cantidad. Me parece un desperdicio de dinero tener una misma cosa pero en diferentes colores, por que no mejor tenerlo en solo un color? ¿No es más fácil y mas económico también? Tiene además su propio televisor, un pequeño sofá gris, que se ve muy cómodo y una pequeña librería, tiene todo tipo de libros, me parece que es una niña muy consentida. Tiene todo en exceso. Una niña de cinco años debería estar jugando en el jardín y con amigos, no encerrada en una habitación, por que con todo lo que veo, me da a entender que este lugar es donde más tiempo pasa la pequeña, creo que tendremos que cambiar eso en un futuro próximo. - La niña luego de llegar del colegio, tiene direferentes clases por la tarde todos los días - la miro sorprendida por lo que me dice. Pobre niña, se la debe pasar estudiando. - ¿Como dices? ¿Que otras clases tiene? - ella me mira y suspira, es como si hubiera entendido mi malestar por lo que menciona. - La señorita Bianca, luego de sus clases en el colegio por las mañanas, llega a casa y procede almorzar, luego de eso los lunes tiene clases de piano a las 16:00 horas, los martes clases de francés a las 16:30 horas, los miércoles tiene clases de pintura o arte en general a las 15:30 horas, los jueves clases de italiano a las 16:00 horas y los viernes a las 15:00 horas clases de baile - diablos, pobre niña, que no tiene ningún tiempo libre para jugar? - Por Dios, hace todo eso una niña de cinco años? - ella me mira y asiente ante la conmoción de mis palabras. - Si, así es, ese es el programa que dejó la difunta abuela de la niña y el Señor Sebastián solicitó mantener todo igual a pesar de su partida - dice ella algo triste. - Pero...por que tantas cosas? Es una niña, debería estar jugando por las tardes, no en toda esa clase de clases o talleres - doy mi punto de vista, por que de verdad que estoy espantada. - Lo sé, créeme que pienso igual a ti, esa pobre niña no tiene vida - dice cabizbaja. - Quizás por eso es tan rebelde y hace tantas travesuras - digo más para mi que para ella. - Yo creo lo mismo, ese pobre angelito jamás ha tenido alguien que la quiera en su tan corta vida. Su madre falleció, su abuela era una obsesionada de la perfección y bueno, su padre no le da ni la hora a la pequeña. Jamás ha tenido una real persona que la quiero, por eso tiene una actitud tan rebelde - me duele que tenga esa vida y de alguna a manera, me veo reflejada en ella. Yo no tuve todo estos lujos, claro esta, pero si tuve muchas carencias de afecto en mi vida, muy pocas personas me demostraron un sentimiento real hacia mi persona, el resto, simplemente abuso de mi y de mi paciencia. Jamas sentí lo que es un abrazo maternal, un te quiero o un simple buenos días, eran cosas que mientras más pasaba el tiempo, más anhelaba pero era lo que menos obtenía. Suspiro triste al recordar lo que ha sido mi vida, pero espero que ahora las cosas cambien e intentaré que esa niña, sea feliz, aunque solo sea durante el tiempo que trabaje aquí. - Y el señor? No pasa tiempo con ella? - pregunto curiosa a Maria pero ella me niega con la cabeza. - El señor vive trabajando, a la niña no la quiere por que la culpa de la partida de su esposa, así que no, jamás le ha demostrado ni siquiera una pizca de cariño, solo la mira con odio y rencor - vaya, que terrible la situación. No puedo justificar o criticar su actuar, por que jamás he perdido a un ser querido como él, que perdió a su esposa, pero tampoco creo que la niña se merezca este tipo de trato, ella no pidió venir al mundo y menos perder a su madre en el mismo momento que vio la luz. Creo que el Señor Sebastián está demasiado cegado por el dolor de su perdida, que no se ha permitido ver más allá. Creo que mi trabajo no será solamente cuidar a la niña y hacer que sea una niña de cinco años, creo que también tendré que ayudar a mi jefe a recuperar su corazón y sentimientos por su hija. - La niña se levanta a las 7:00 de la mañana de lunes a viernes para ir al colegio, lo fines de semana tiene permitido levantarse más tarde, pero no más allá de las 10:00 - asiento y tomo nota mental a lo que me dice. - Anotado -le digo y señaló mi cabeza. - A las 19:00 horas cena la mayoría de los días, excepto uno que llega mas tarde, pero en general ya para las 20:30 horas, debe estar acostada durmiendo, no sin antes realizar su jornada de higiene personal - asiento nuevamente. - Anotado - le vuelvo a mencionar. - Debes preparar todo lo de la niña, estar al pendiente de lo que puede o llegue a necesitar. Revisar si tiene tareas y verificar que más haga todas. Que coma todas sus comidas y que respeto los horarios establecidos de todo, absolutamente todo. Al señor Sebastián le molesta si ve a la niña fuera del horario en el que debería estar durmiendo, despierta - y estoy clara que no es por que ella vaya a descansar menos, si no, que es para que no lo molesten. - Anotado. A qué hora llega él comúnmente? - salimos de la habitación y seguimos caminando por el segundo piso, cuando nos detenemos en una habitación que es la más alejada. - Eso depende, el señor no tiene un horario fijo, hay días que puede llegar a las nueve de la noche, como otro a la media noche u otros días, simplemente no llega - dice ella señalándose la habitación, la que imagino es de mi nuevo jefe. Es todo muy oscuros aquí, es todo muy triste y deprimente en esta habitación. - ¿Aquí duerme él? - pregunto curiosa, pero creo saber la respuesta. - Así es y te aviso, que no le gusta que lo interrumpa y menos que ingresen a su habitación, todo mundo lo tiene prohibido, menos yo - asiento en respuesta. - Anotado, no me pienso aparecer por aquí - ella sonríe divertida ante mí cara de pánico. Nos vamos nuevamente a la cocina, donde Maria comienza a preparar la cena de manera muy ágil, yo me quedó maravillada observándola. - Maria, debo ocupar uniforme? - se me ocurrió preguntar ahora que vi a todos con uniformes. - No, en este caso tu no necesitas llevar uniforme pero si vestir de forma adecuada y cómoda - asiento en respuesta. - ¿Y que haré mientras la niña esté en el colegio o en sus clases de las tardes? - pregunto para saber si tengo prohibido hacer algo por aquí. - No mucho, tu responsabilidad es la niña y todo lo referente a ella, debes mantener su cuerpo con sus cosas limpias y ordenas, estar siempre disponible para ella, así no partícipes de las clases, pero en general, tus mañanas las tendrás bastante libres, te recomiendo leer para pasar el tiempo, a menos que estés estudiando - que más quisiera yo que estar estudiando. - hmm, veré entonces que cosa puedo realizar en mis tiempos libres...si quisiera cocinar algún postre, podría hacerlo? - le pregunto curiosa, por que eso es algo que me encanta hacer, aprendí en uno de los trabajos de medio tiempo que tuve durante varios años. Me se muchas recetas. -Pero por supuesto que si, yo no soy muy buena para esas cosas, así que encantada te dejo ocupar la cocina para que nos hagas algunas delicias - sonrió feliz por aquello y mi corazón de pequeños brinquitos de emoción. - Genial - sonrió feliz y me pongo a pensar en que podría hacer esta semana referente a eso. - Lo harás bien. Tengo mucha fe en ti, te ves diferente a las otras niñeras, solo confía en ti y verás como todo resulta siendo un éxito - ni siquiera me conoce y ya me hecha porras. Siento un nudo en mi pecho ante su cálido recibimiento. Espero que todo salga bien, es lo que más anhelo.
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