Lynn La puerta del cuarto sonó, me bajé los auriculares y me dispuse a abrir. Todos estos días mi mamá había estado intentando hablar conmigo, pero yo no tengo ganas de hablar con nadie. ¿Es tan difícil ponerse en mi lugar? Molesta, abrí la puerta preparada para decirle a quien fuera que se encontrará al otro lado que me dejara sola. Pero grande fue mi sorpresa cuando allí se encontraba mi hermana. Lisset me sonrió, y me abrazo sin darme tiempo a reaccionar. Tardé un rato en darme cuenta de lo que estaba pasando hasta que correspondí su muestra de cariño. Entramos, y nos sentamos sobre la cama. Ella me observaba sin decir nada, como esperando a que yo hiciera algo... Sinceramente no sé que esperaba de mi. Alzó ambas cejas incentivandome a hablar... Pero permanecí en silencio. —¡Ya Lyn

