Lynn Papá se veía muy triste y deprimido al día siguiente de enterarse la verdad. Le había afectado mas de lo que supuse. Él estaba sentado en la sala, solo, cuando baje a tomar mi desayuno. Él a penas si se dio cuenta de mi presencia, mientras que yo si noté como llevaba alrededor de cinco minutos revolviendo su té de manzanilla. Su mente parecía estar lejana. Aclaré mi garganta tratando de llamar su atención. Él volteo a verme sorprendido de que estuviera ahí. Lisset aún no se levantaba mientras que Mamá había hecho guardia toda la noche. Tal vez pronto regresaría. Por lo que podíamos hablar sin distracciones. —¿Cómo te sientes?—era una pregunta algo tonta, pues lo que estuviera pasando en su interior se reflejaba a la perfección en su exterior. —Me siento decepcionado... Y herido

