Había estado todo ese tiempo al lado de mi madre, mirándola fijamente. Ella solo miraba el techo, y me hablaba de cosas que debía hacer cuando saliera de allí. La mordida en su muñeca, no había sido más que una mordida común y corriente. Démon me había asegurado que no había infección, pero que si aparecía debía ser precavida. Mi padre podría haber depositado su peor veneno en su sangre, y no sabíamos como mi madre podría reaccionar. Al fin y al cabo, quedé a solas con ella cuando Démon se fue de la nada. Al parecer, esa tal Aris era alguien que sí conocía, pero yo no estaba segura que todo eso tenía un fin, o principio. Había estado todo ese tiempo al lado de mi madre, mirándola fijamente. Ella solo miraba el techo, y me hablaba de cosas que debía hacer cuando saliera de allí. La mordi

