Un as en la manga En un lugar tan concurrido como el Gardem, la policía no habría tardado en encontrar el taxi. Una hora como mucho, si era un mal día. Si había algo en ese libro de cuentas, Mason tenía un poco de ventaja sobre el equipo de investigación. No era mucho, pero si los sabuesos de Matthews llegaban a nuevas pruebas antes que él, lo dejarían sin nada. Habría tenido que mendigar pistas y la información de segunda mano era más bien una patada en la cara. Necesitaba estudiar sus notas. La única ventaja, si es que la había, estaba en esos números. Mason no podía soportar encerrarse en su despacho, pero no tenía otra alternativa. Al parar frente a la agencia en el corazón de Chinatown, encontró a April en el arcén. La chica había levantado el brazo para que la viese. No le dio tiem

