CAPITULO 8

493 Palabras
Llego el día del viaje, después de dos semanas tan agitadas de arreglar todo para el viaje, que no se quedara nada, dejar todo cuadrado en el colegio de Camell y además que también ya casi se acercaba la fecha en la que yo viajaba para el país donde me iba a estudiar, tenia que dejar todo listo, debo decir que estaba cansada, pero a la vez emocionada con todo lo que nos estaba pasando. Sobre todo, el ver a mi hija tan feliz, había quedado muy triste cuando su papá y yo nos separamos y se que, aunque no me lo dijera aun no lo asimilaba. Estábamos en el aeropuerto despidiéndonos de mi madre, el viaje seria dos meses pues ellos tenían muchos planes con la llegada de Camell allá y con los chicos y querían aprovechar todo ese tiempo para la promoción de unos nuevos proyectos que iban a lanzar. Mi madre estaba triste pues se quedaría ella sola y la verdad estábamos acostumbradas a no separarnos mucho tiempo. En la sala de espera nos indican que debemos abordar el avión rumbo al aeropuerto de Icheon en Corea del Sur, allá nos recogería una camioneta de la compañía y nos llevaría a donde nos quedaríamos para dejar las cosas y seguido ir a la empresa a encontrarnos con los chicos y el CEO. Camell estaba totalmente feliz y ansiosa, cabe decir que es igual de ansiosa a mí, eso si lo heredo de mí. Suelo ser demasiado acelerada para las cosas. Después de 24h 35m en un avión y unas cuantas escalas por fin llegamos, ya Camell no dejaba de preguntar que cuanto faltaba para llegar. Nos informan que aterrizamos en el aeropuerto y que en unos minutos bajaríamos del avión. Debo decir que los nervios me invadieron muchas veces soñé con ir a Corea del Sur desde que comencé a ver los K-DRAMAS y más cuando conocí a los muchas. Quería conocer la cultura y su gastronomía, los paisajes tan hermosos que veía en las series. Saliendo del avión nos fue a recoger la camioneta como el CEO nos habían indicado. Había buen clima ya que viajamos en el a principios del mes de octubre. Nos subimos a la camioneta llegamos al hotel donde nos quedaríamos y dejamos las maletas ahí en la habitación, debo decir que era realmente hermosa, una cama doble con acabados super lindos, un baño grande. El hotel era realmente hermoso cerca de donde la compañía se encontraba. Dejamos todas las maletas en la habitación y nos dirigimos a la compañía donde nos esperaban, Camell ya no podía aguantar las ganas de ver a los chicos y debo admitir que yo tampoco, realmente me parecían como de ensueños y aunque debo admitir que no soy una niña ya y que tengo 28 años y que me gustan unos chicos unos años menores que yo no podía negar que realmente estaba encantada con lo que estaba sucediendo.
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