Capítulo 28. *Un poco de su propia medicina. Mientras en el castillo se preparan para la cena, Darius va pensando en el error que cometió; está tan distraído en sus pensamientos que, al detenerse el carruaje de manera intensa, se asusta mirando a su compañero. —¿Qué demonios? —dice con preocupación. —Espere, señor, iré a ver. Darius es un soldado de guerra, no piensa quedarse a esperar. Al bajar, camina junto a los soldados que alumbran a un carruaje que se ha estrellado contra un árbol y en la orilla de la carretera dos damas y su acompañante lloran preocupadas. —¿Qué les pasó? —pregunta uno de los hombres. —Mi señor, se nos salió una rueda, una de las damas está herida, ¿por favor podrían adueñarnos? —Informaré a mi superior. Al chico darse la vuelta, Darius está parado

