*HABLA, ALEJANDRO* Que me ha dado esa mujer, que no tengo ni media hora en que se ha ido y ya la estoy extrañando, porque demonios la deje ir, ella es mi esposa y ahora que me recuerda la hubiera retenido, llego a la casa, subo hasta el despacho cierro la puerta no quiero ver a nadie, porque me siento solitario, un vacío extraño, ¡¡Que me has hecho Lucero!! Saco la botella de tequila, me la empino, que voy a hacer, ahora que sé que ella me recuerda, a mí que me importa la aprobación de su abuelo, yo solo la quiero a ella, necesito una excusa para enfrentarme otra vez a ese viejo, esta vez no me va a enrolar con su psicología barata, ella solo es mía y tengo que dejárselo claro, maldigo el momento que acepte que ella se fuera. Tomo el último sorbo de la botella, me voy al dormitorio a d

