*HABLA, ALEJANDRO* Estoy frente a ese anciano con ganas de darle un tiro y llevarme a mi mujer de aquí, pero eso sería desastroso para ella, ya que se ha encariñado con él. No me queda de otra que aceptar los termino que el anciano me está dando, estoy sentado frente a él me mira con burla, sabe que me tiene agarrado de los huevos. —Te daré una hora para que platiques con mi nieta, luego te marchas. —Yo no quiero habla, yo quiero cogerla— Espera aquí. —Cariño, ¿Qué te dijo el abuelo? —Ella, baja, rápido y me abraza. —Siéntate, tu abuelo es un hueso difícil de roer. —¿Qué pasa? —Que incómodo me siento, este viejo me trata como si fuera tu pretendiente, lo hace para joderme la vida. —Cariño. —Se sienta en mis piernas— Quiero que mi abuelo y tu estén en buenos términos, él solo quiere

