Hoy me reuní con Marcelo para desayunar y platicar. Hace días que no nos veíamos, desde que dejó de ser mi escolta. Al parecer, está en una misión súper secreta por órdenes de Ramson. —Quería despedirme —dijo, revolviendo su café—. Mañana me iré. —Suerte en México —le respondí, notando lo cansado que parecía. Levantó la vista y me observó un momento antes de decir: —Te veo raro, Marcelo —comenté, frunciendo el ceño al notar su expresión distante. —Trabajo, ya sabes. —Suspiró—. Supongo que John te ha contado lo que estamos haciendo. —Por supuesto, él me cuenta todo. —Intenté sonar confiada, aunque en realidad no tenía idea de qué hablaba. Él rió suavemente y negó con la cabeza. —No sabes nada, ¿verdad? —me retó con una sonrisa torcida. —Pero tú me dirás —le respondí, haciéndole oji

