Jhon Clark Don Ricardo me pidió que fuera a su despacho para charlar conmigo, lo cual me pareció extraño, ya que apenas me dirige la palabra. Que no me soporta no es una novedad para mí. —Me dijeron que necesitaba charlar conmigo —dije, intentando mantenerme sereno. —Seré directo: ¿cuánto quieres por dejar a Alexa? —me pregunta mientras firma un cheque. —Ni por todo el dinero del mundo —respondí sin dudar. —Tú no tienes nada que ofrecerle a mi nieta. —Yo la amo, y conmigo no le faltará nada. —No le puedes dar la vida a la que está acostumbrada. Deja tus cursilerías y dime cuánto quieres —me entrega un cheque de cinco millones—. Debe ser suficiente. Ni en toda una vida verás tanto dinero junto. No lo pensé dos veces, solo rompí el cheque, lo cual lo enfureció. —Me iré antes de fal

