Estrella era una jovencita que por mucho tiempo no le preocupó la opinión de los demás, ella era terca, muy independiente, autosuficiente y no era enamoradiza, es mas nunca había estado enamorada.
Para Estrella el concepto de las personas apegadas a otras con la excusa del amor eran simples tontos que solo mostraban la debilidad de un ser humano, es mas detestaba estar cerca de personas que estaban en enamoramientos.
Fue al hospital a visitar a su padre, el padre que en ese momento estuviera alimentándose, se alegró al verla, ella sonrió de oreja a oreja escondiendo toda la frustración anterior en casa de su marido.
Vió a su Padre mas feliz y el doctor le había dicho que había mejorado a pasos agigantados, Estrella pensó que quizás eso era porque su padre ya había recibido toda la ayuda de su ahora "marido" debía ser algo amable pensó.
Al volver a casa, él estaba sentado en la sala principal, ella entró y se dispuso a subir las escaleras, pero luego se detuvo y le dijo al señor Hanes.
"¡Gracias por ayudar en la salud de mi Padre, antes de irme de tu vida habré pagado toda esta ayuda extra!" dijo Estrella lo que lejos de alegrar al señor Hanes, tan solo le hiciera sentir aún más molesto. Ella subió a su habitación dejando al señor Hanes sólo, si Estrella hubiera sabido que él se había quedado tan solo para verla.
Al día siguiente, cuando Estrella despertó, encontró la enorme casa vacía, el señor Hanes ya no encontraba.
Es así como pasó una semana, y el señor Hanes no había vuelto a la mansión, Estrella dejó de ver al hombre con quien se había casado, sin embargo lejos de afectarla, ella se sintió incluso mas feliz y relajada al ya no tener que verlo.
Sus días fueron mejores e incluso hasta tarareaba canciones en la ducha.
Transcurrido otra semana mas, Hanes quien se sintiera insatisfecho por la actitud de su "esposa" todo este tiempo estuvo yendo a dormir a un hotel y de vez en cuando dormía en su oficina.
Hanes, era un hombre que nunca había perdido ante nadie, era por eso que al ser traicionado por su ex prometida, le hubiera afectado tanto, sin embargo el hecho de que Lilian solo se hubiera convertido en un recuerdo vago y lejano, en tan poco tiempo le preocupaba, pues nadie que haya querido realmente a alguien, olvidaba tan rápido.
después de varios días Hanes Johnson volvió a casa, Estrella no se encontraba, Mika le dijo a su Jefe.
"Su esposa está en la universidad" a Hanes se le ocurrió una idea brillante, tan solo sonrió al pensar en esa idea, Mika solo lo vió reírse solo.
Después de salir de la Universidad, Estrella decidió pasar a visitar a su Padre.
Su padre, estaba muy feliz de recibir sus visitas seguidas, ya estaba por irse cuando su hermana Narcisa volvió a casa. Narcisa no sabía nada del matrimonio fugaz que había tenido su hermana menor que ella.
Ella ni siquiera preguntó como estaba de salud su padre, enseguida habló de su viaje extraordinario, y que su siguiente viaje sería ya en una semana, esta vez ella iría a Petra y Dubái, Estrella solo se limitó a escuchar su charla.
Narcisa le dijo a Estrella.
"¿Y tú... sigues estudiando esa carrera en la universidad, ay no" Vociferó mirando a Estrella. Continuando su enfoque en su hermana, Narcisa dijo:
"¡Nunca entenderé a Estrella, siempre actúa como si no tuviéramos dinero!"
Al decir estas palabras su padre tragó saliva, sus ojos se humedecieron, es entonces que Estrella pensó en la deuda y de como su hermana despilfarraba en viajes y ropa cara.
"Pues tendrás que trabajar y ahorrar mucho, por que no hay dinero para tus tontos viajes turísticos" dijo Estrella mirando a su hermana con determinación.
"Pero, pero, ¿te has vuelto loca acaso? Somos ricos, muy ricos, no tenemos nada de que preocuparnos"
"¡Papá díselo a tu hijita la de mente pobre!" dijo Narcisa mirando a su padre para que la apoyara, pero Alberto Clevens respondió a su hija Narcisa.
"¡No hay dinero! debemos mucho mucho dinero, así que ya no hay de dónde despilfarrar dinero, debemos pagar nuestra deuda lo más pronto al señor Johnson"
"¿Que señor Johnson? ¡Papá deja de bromear sobre eso de que somos pobres! ¿quieres que me muera de frustración acaso?" dijo la joven de veinte años con cara exasperada.
"¡Narcisa, basta! dije que se tiene que acabar tus viajes y tus días de gloria para gastar el dinero, ahora cada centavo se sirve para sumar y pagar la deuda a ese hombre y así tu hermana recuperará su libertad.
"¿Que libertad, acaso ella es esclava de alguien?" se echó a reír de sus propias palabras, sin embargo su Padre le dijo:
"De ahora en adelante tendrás que trabajar o casarte con un hombre dispuesto a seguir pagando tu estilo de vida" dijo Alberto el padre, quien tomando su barbilla observara a su hija, esta gritó con voz desesperada.
"Nooo"
Narcisa, salió corriendo hacia su habitación, se encerró, no podía digerir esta nueva situación en su vida.
Mientras tanto, Estrella que atestiguara todo, ella dijo que así de loco estaba el mundo en el que vivían.
"Papá, me voy" dijo Estrella despidiéndose, al salir de la residencia de su padre, una ráfaga de viento sopló, Estrella tembló como una hoja seca, temblorosa miró la calle desierta, había dado dos pasos cuando alguien le puso una chaqueta gabardina a su hombro, ella tembló de miedo, solo para descubrir que se trataba de Hanes el hombre con quien se había casado.
"¡Hace frío! ¿por qué sales así sin abrigo?y algo mas, ¿por qué estas vestida así?"
Estrella se sintió abrumada por sus cuestionamientos, pero él se sintió contento por ponerla en aprietos, casi se iba cuando alguien le hablara a ella, Estrella volteó lentamente para mirar, era Narcisa su hermana.
"¿Estrella a dónde vas?" Estrella frunció el ceño, ella respondió.
"Voy a casa" Narcisa miró de pies a cabeza a Hanes y luego sus ojos rodaron a Estrella y dijo:
"¿A esto se refería papá al decir que debía ahorrar dinero para liberarte de este hombre?" Estrella había pensado que su hermana no había escuchado lo que se hablara adentro, pero claramente había estado prestando atención a todo.
"Mientras papá no pague su deuda, debo irme con mi ahora esposo, nos vemos" dicho eso salió caminando hacia el auto seguido por el hombre de altura formidable y cuerpo atractivo, lo que hiciera hasta limpiarse los ojos a Narcisa.